La mayor amenaza

  • Analista internacional

Estados Unidos cambia sus prioridades frente a lo que considera sus mayores desafíos en la arena internacional. Así se desprende de la recién publicada Estrategia de Seguridad Nacional (ESN). En ella el énfasis está puesto en recuperar la competitividad de la economía estadounidense a nivel mundial.

El documento está inspirado en las líneas gruesas de discursos pronunciados por el presidente Donald Trump. Del texto emana un claro retorno a la mentalidad que dominó durante las décadas de la Guerra Fría. El acento está en la confrontación con China y Rusia. Trump apunta a que ambos países “buscan desafiar la influencia americana, sus valores y su riqueza”. La ESN puntualiza que “luego de haber sido descartada como un fenómeno de siglo pasado la competencia entre las grandes potencias ha vuelto”. Continúa señalando que China y Rusia insisten “en hacer sus economías menos libres y justas, en expandir su poderío militar, así como controlar la información y los datos para reprimir sus sociedades y ampliar su influencia”.

Una consecuencia de la vuelta a la confrontación del siglo XX es la importancia que Trump atribuye a las armas nucleares. A su juicio, ellas constituyen “la base de nuestra estrategia para mantener la paz y disuadir alguna agresión contra Estados Unidos”. Un marcado cambio en relación al gobierno de Barack Obama, que buscó bajar el perfil del poderío nuclear en la política exterior de su país.

Uno de los virajes más dramáticos de la ESN es la remoción del cambio climático de las prioridades de seguridad de Washington. Ello es consecuente con el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París, firmado por la casi la totalidad de las naciones en 2015. En concreto, el gobierno de Trump retiró el compromiso de aportar dos mil millones de dólares al Fondo Verde para el Clima, destinado a mitigar el impacto del calentamiento global. El contraste con las políticas de la administración de Obama es aguda. En su ESN, de 2015, se postuló que el cambio climático era un tema “urgente y una creciente amenaza para nuestra seguridad nacional”.

En los hechos, el calentamiento global es desde todo punto de vista la mayor amenaza que enfrenta el conjunto de la Humanidad. Desde los huracanes, como Harvey y María, que devastaron regiones de Estados Unidos y el Caribe hasta el aluvión que arrasó a Villa Santa Lucía. El deshielo y desmoronamiento de glaciares ocurren en el Himalaya, los Andes, los Alpes y otras cadenas montañosas. El cambio de los regímenes de lluvias produce inundaciones que desplazan a decenas de millones de personas. Regiones de África y Asia sufren hambruna a causa de malas cosechas. El eslogan de Trump de poner “América primero” no aplica al calentamiento global, pues no hay primeros ni últimos. Es un gran yerro poner el calentamiento global en una perspectiva de dominio hegemónico mediante incremento del empleo del carbón y el petróleo. Todos los países, quizá algunos más que otros, sufren las consecuencias de cambios que multiplican los desastres. El reto climático es un asunto de todos.

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