Para un buen 2018

  • Capellán UC. Twitter: @hugotagle

¡Terminamos el año! Lo invito a asumir tres actitudes. La primera, una mirada agradecida al año que termina. Gracias por la vida, por las personas que lo quieren y a quienes usted quiere. Más importante que haberse sentido amado, es haber amado mucho. Hay más felicidad en dar que en recibir.

Agradezca por eso que considera obvio, pero que no lo es: la salud, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Por el trabajo. Y la posibilidad de poder darlo, para los que pudieron hacerlo.

Agradezca a las personas que encontró a lo largo del año. Una mirada creyente de la vida nos lleva a descubrir la voz de Dios en las personas con las que interactuamos. ¿Qué me quiso decir Dios con esa persona que conocí, a la que reencontré, con la que me cayó mal, con aquella que tuve una buena experiencia? ¿o mala? Nada es por acaso. Todo encuentra un sentido a su luz.

Haga un buen ejercicio de perdón. Perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por haber vivido muchas horas sin entusiasmo. Quizá perdón por haber rezado poco. Pidamos perdón por los olvidos, descuidos y silencios. Por el bien no realizado.

Y lance una mirada al nuevo año, 365 días para vivir intensamente, cada día como si fuera el último y, sobre todo, con la conciencia de que no se repetirán, que son un regalo, que hay que aprovechar para hacer el bien a los demás.

Dice el papa Francisco: "En el año que empieza seamos hombres y mujeres constructores de puentes. Cada cristiano construya siempre puentes de diálogo con los demás, no muros de rencor. El cristiano debe buscar siempre el camino para escuchar, el camino de la reconciliación, con humildad y mansedumbre".

Pidamos a Dios paz y alegría, fuerza y prudencia, claridad y sabiduría. Pidamos el vivir cada día con optimismo y bondad.

Propóngase firmemente no caer en la falsedad, mentira, arrogancia. No ceda a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Y propóngase rezar más. Si es creyente, dedíquele algo más de tiempo a Dios. ¡Vivimos tan ajetreados! ¡Con tanta pérdida de tiempo! Rece en familia. "Familia que reza unida, permanece unida". "La Iglesia invita a la oración continua por los propios seres queridos afectados por enfermedades, soledad o tristeza. La oración por los enfermos no debe faltar nunca. Es más, debemos rezar aún más, tanto personalmente como en comunidad", dice el Papa.

Comenzaremos el año 2018 con la visita del papa Francisco a Chile. Será un gran acontecimiento de alegría, estímulo en la fe, renovación en la conciencia de solidaridad entre los chilenos. Será una gracia que nos acompañará todo el año.

¡Que Dios y la Santísima Virgen, la Virgen del Carmen, le regale un año muy bendecido!

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