A ti que vas en el Metro

Por Eduardo Waingortin
  • Rabino

A ti lector, que escuchas que la gente habla o guarda silencio.

A ti que escuchas tantas frases por televisión, o lees la prensa.

A ti te quiero contar.

Dicen que hace muchos años había un rabino que mandó a su ayudante a la feria a comprar lo más sabroso que encontrara; éste le trajo lengua de vaca.

Al día siguiente este mismo rabino mandó al mismo ayudante y le dijo: “Hoy es un día donde no me siento con ganas de comer algo rico, tráeme lo peor que encuentres en el mercado”.

Para sorpresa del rabino, el ayudante le trajo lengua de vaca.

“¿Cómo puede ser? –dijo perplejo-  te pedí lo mejor y te pedí lo peor y en ambos casos me traes lengua de vaca”.

El ayudante le contestó: “Maestro, traje lengua porque con la lengua puedes construir las frases más hermosas y con esa misma lengua puedes construir las peores frases y decir las peores palabras, que pueden destruir mundos enteros”.

Amigo lector. Dios nos entrega herramientas con las que podemos construir palacios o cavar fosas de abismos.

La palabra que se pronuncia con nuestras lenguas pueden hablar de amor o de odio, de unidad o separación, de amistad o de enemigos.

A ti que andas en el Metro y estás leyendo esta columna, proponte para el día de hoy y para siempre, que tu boca pronuncie palabras de las que no te arrepientas y que sean gratas, no sólo para el prójimo sino  también para Dios.

Te cuento. Dios nos dotó de muchos órganos  y partes de nuestro cuerpo que son pares. La lengua es única y para evitar que cometa tonterías la encerró detrás de los dientes y detrás de los labios. Tomémoslo en cuenta y construyamos con nuestras palabras un mundo mejor.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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