El largo viaje de Fidae

Por Raúl Sohr
  • Analista internacional

¿Qué hay de nuevo en la vigésima versión de la Feria Internacional del Aire y el Espacio (Fidae)? En aviones de combate, Estados Unidos no tuvo rivales. La gran novedad es la exhibición estática de un par de F-35. Aparatos que representan el estado del arte aeronáutico. Este es el avión concebido por el Pentágono para cubrir todos los roles, desde el despegue vertical al vuelo supersónico. Está destinado a operar tanto desde bases aéreas como portaaviones. Así, aspira a reemplazar a media docena de emblemáticos modelos que incluyen al F-16, el F-18 y la versión estadounidense del Harrier británico. Ello con un alto grado de invisibilidad ante los radares. Claro que todas estas virtudes tienen un precio: es el proyecto más caro de la historia de la aviación. Nada menos que unos 400 mil millones de dólares. Se estima que cada unidad cuesta 200 millones de dólares. Washington también despachó un par de avanzados aviones F-22 Raptor que pueden apreciarse en sus vuelos cotidianos.

El foco de esta Fidae, sin embargo, no está orientado a los aviones F (fighters/combate), sino que a los aparatos C, los cargueros. La probabilidad de una guerra entre estados latinoamericanos es remota. Los desastres naturales, en cambio, están a la orden del día. De allí que los aviones de empleo dual, para la logística militar y misiones de socorro humanitario cubren la losa de la Feria.

Brasil está presente con su carguero KC-390 en su primera visita a Chile. Su fabricante Embraer invitó a Enaer, su par chilena, a participar en el desarrollo de birreactor. Los problemas económicos y administrativos de la empresa chilena impidieron que se uniera al emprendimiento.

También vuela cada día el enorme carguero turbohélice A-400, del consorcio europeo Airbus. Chile llegó a firmar una carta de intención para la adquisición de un par de unidades. La Fuerza Aérea de Chile tuvo sus reparos por el costo de las máquinas y la compra fue anulada.

Como en ferias anteriores hay mucho más que aviones. Un rol creciente es el de los drones, que ganan una enorme popularidad. Mientras los exhibidores exaltan sus virtudes crece la inquietud por las transgresiones de estos pequeños objetos voladores no tripulados. Cada año se registran cientos de incidentes de drones que ingresan a las rutas de aviones aledañas a aeropuertos. Es un accidente que está esperando ocurrir. Para adelantarse a este peligro una empresa expone una suerte de fusil electrónico para deshabilitar y capturar drones intrusos.

Los que si ya han tumbado numerosos aviones son los plumíferos que se estrellan contra motores o son tragados por turbinas. Para ahuyentarlos, una compañía canadiense ha traído una perfecta réplica de un halcón peregrino, un drone comandado a control remoto, que vuela batiendo sus alas aterrorizando a todas las aves del sector.

Otra novedad es la proliferación de una serie de empresas, con muy discreta presencia visual, que ofrecen servicios de seguridad en el mundo virtual. Cómo proteger las comunicaciones e impedir los robos de información y los hackeos es una prioridad tanto para gobiernos como para compañías. Así Fidae se pone al día con los tiempos que corren.

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