De emigrantes a migrantes: “No por mucho madrugar amanece más temprano”

Por Carmen Norambuena
  • Directora del Centro de Estudios Migratorios de la Universidad de Santiago

¿Sabía usted por qué hoy se usa más el concepto de migrante y no emigrante? En décadas anteriores, quien emigraba partía de su tierra natal con el ánimo de ir a otro lugar, radicarse allí, trabajar y formar hogar donde la suerte le fuera más favorable. Hoy, hablamos de migrantes pues estos parten a otro país y puede que se asienten allí o que se dirijan a un lugar distinto. La migración es diversa y múltiple. Diversa, porque sus lugares de origen y destino son heterogéneos; múltiple, porque su lengua, costumbres y religión son también variadas.

Nuestro país enfrenta una avalancha migratoria. Se ha destacado la cifra de un millón de migrantes a los cuales se debe responder como país de acogida, pero no es la cifra la que preocupa a la opinión pública: es la procedencia de los migrantes.

El gobierno ha considerado el tema entre sus prioridades y ha anunciado una ley migratoria que debe reemplazar a la añeja norma vigente, pero, mientras tanto, se ha dictado una serie de disposiciones que, probablemente, por la premura en ejecutarlas, han sido erróneas. “No por mucho madrugar amanece más temprano”, dice el dicho popular. Efectivamente, dichas disposiciones han diferenciado entre migrantes y han provocado críticas de la sociedad.

Hoy se requieren normas claras. El hombre común no acepta la discriminación y si hay algo criticable a las medidas recientes es el grado de discriminación para con los migrantes de Haití y Venezuela.

A partir del 16 de abril, los haitianos que decidan venir a Chile deben solicitar en el consulado chileno de ese país su visa de turista. Autorización válida sólo por 30 días, siempre y cuando la razón del viaje sea turismo, pues si los propósitos son establecerse y ejercer una actividad o profesión, se deberá solicitar otro tipo de visación. Medida tajante y segregacionista, pues a otros turistas no se les exige. Quizá, para ser justos, debió ser por 90 días, como los demás. Por otra parte, los haitianos que deseen ingresar con fines de “ayuda humanitaria” o “reunificación familiar” deberán solicitar una visa especial.

Salta a la vista la diferencia con lo exigible a los venezolanos, segundo grupo que ha alzado enormemente el número de los ingresados. Estos podrán optar a una visa especial de “responsabilidad democrática”, la que se podrá otorgar por un año, prorrogable a dos.

Son estas diferencias las que provocan la disconformidad de los ciudadanos y de los expertos. En este país, la ley es válida para todos por igual, cualquiera sea la materia o cuestión en disputa.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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