Antes

Por Nicolás Copano
  • Comunicador multifacético, experto en marketing y redes sociales y emprendedor por naturaleza.

Antes, se podía fumar en los aviones. Antes, había niños sin zapatos pidiendo plata en las esquinas. Antes, los jóvenes decían cualquier cosa y eran considerados irreverentes. Antes, se podía beber whisky en la oficina. Antes, no había teléfono y no te enterabas de la otra persona hasta que pasaba el día entero. Antes, podía existir una película como “Mi Pobre Angelito”: ahora se soluciona en menos de 20 minutos. Kevin nunca se quedaría solo. Y si pasara, tendría a todos los noticieros y twitteros compartiendo su foto.

Antes, Al Bundy era un ejemplo de independencia. Hoy escribimos un texto tipo de Al Bundy y se acaba la discusión. Antes, los capítulos de “Los Simpsons” te armaban un mundo y ahora son una pegatina sin golpe, como un “Padre de Familia” sin alma.

Antes el futuro parecía lejano. Ahora los abuelos usan celulares y como no saben usar la cámara se vuelven virales y populares ante todo el mundo. Es que antes, decían, todo el mundo tenía derecho a obtener 15 minutos de fama. Ahora la fama es un loop. La fama es el trending topic. Antes costaba ser famoso realmente. Era una crónica y un ejemplo del éxito. Ahora puedes ser famoso fácilmente por cometer un error. La fama también puede ser castigo. Antes los criminales, los tontos, se olvidaban. Ahora están siempre ahí en Google. Ahora que se discute el derecho al olvido, cuando antes todo se olvidaba. Por eso hay ciertas figuras que apoyaron violaciones a los derechos humanos que se venden para toda la familia.

Es que antes podías escapar. Y ahora la vida es un repeat. Un loop. Una estadística. Antes el error pasaba. Ahora no pasa. Y da susto y a la vez te desafía. Te desafía a cambiar lo de antes. Hay gente que sólo puede vivir en torno al antes, gente que nunca ha arriesgado o nunca cambió y encuentra que eso es bueno. Gente que encuentra “en la consecuencia un valor”, cuando sólo es un error no poder progresar. Gente que te defiende el antes, como si no hubiese un mañana. Como si la vida no siguiera y no entregase la oportunidad de ser otro.

Las vidas de ahora, a diferencia de las de antes, son demasiado largas. Puedes vivir 3 vidas en una. Puedes jurar amor eterno y no sabes qué va a pasar después. No sabes si se van a aburrir de ti. Entonces, antes todo tenía un final y ahora no sabemos cómo ser y ser parte del principio.

Yo no soy de los que cree que antes las cosas eran mejores. Sí extraño los tiempos de antes, en todo caso. Si los tiempos de antes fuesen a la vez parte de las expresiones de ahora, todo sería bello. Repetiría los buenos momentos y los disfrutaría más. Aprendí tarde eso. Aprendí muy tarde a alegrarme por cada avance. A cuidar y darle perspectiva a cada aventura positiva. Aprendí y sigo aprendiendo.

A veces me llama la atención que exista gente que no pueda aprender, que no pueda mirar de otro lado las cosas. Que no pueda ser nueva de algún modo. Yo creo que eso es puro miedo. Cuando alguien agrede a otro hay un placer, pero también un temor de perder algo.

En estos días de cambios, de ideas nuevas, de temores, no consideremos lo estable como ley. Consideremos lo que fuimos como lo que no hay que repetir. Es dificil, pero mil veces mejor.

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