Boda e Iglesia

Por Alfred Cooper
  • Obispo anglicano y ex capellán protestante de La Moneda

A menos de una semana de la boda real y ya el leal pueblo inglés ha dejado de hablar de la tiara de Megan, el anillo y la silla vacía de Diana, el peinado “messy bun”, los chistes de doble sentido intercambiados entre los hermanos Harry y William (captados por los lectores de labios). Todo parece haber sido un ensueño que cumplió toda expectativa y pasó a la buena memoria, especialmente para los estadounidenses con quienes comparto el avión cruzando el Atlántico a casa, ¡y que ahora tienen princesa real! Curioso, sí, para muchos expertos en el tema del protocolo entre Iglesia y realeza (en este país sigue “established”, es decir, sin separación de Estado e Iglesia) resultó ser el mucho alarde creado por el fogoso sermón, al mejor estilo afro-americano, del obispo episcopal Michael Curry: de que “fue muy largo, muy carismático, demasiado emocional para la casta real que apenas controlaba sus ataques de risa”,

Puristas doctrinales quedaron poco satisfechos con el mensaje que consideraron “liviano, falto de verdadero compromiso teológico con las escrituras, un típico sermón liberal episcopal”.

Por otro lado, la opinión de los commoners, los cien mil participantes informales que acamparon toda la noche afuera de la capilla de Windsor, que “por fin se escuchaba desde los antiquísimos púlpitos anglicanos, un sermón entretenido, relevante, que llegaba al corazón del pueblo, proponiendo el amor y el fuego que cambiaría al mundo”. Un comentario que no dejó de interesar a los obispos de una Iglesia que sufre abandono de sus feligreses a pesar de insistir las encuestas en que 70% de ellos son creyentes: “Si más predicadores hablaran así se volverían a llenar las iglesias”. Efectivamente, pude comprobar que todos los que componían aquella congregación flamante, Lista A, rezaron el Padrenuestro después del sermón, estrellas, políticos, deportistas (incluyendo a David y Victoria Beckham). Así surgió, sin querer, muy mediáticamente, el tema de cómo la Iglesia ha de hablar hoy al mundo.

¿Cómo han de hablar los obispos chilenos a su feligresía, post encuentro con el Papa? ¿Cómo ha de expresarse la Iglesia Evangélica en su lucha sin tregua por los valores bíblicos, vida, familia, menores?

Curry parece habernos demostrado que si ese discurso no surge desde la apasionada fe, desde la realidad cotidiana, la confesión genuina de errores, la sensibilidad a los temas que afectan a la gente común, si ese hablar es meramente otro rito exterior más, otro monólogo teocrático más, pronto la gente dejará de escuchar. Pero sí pareciera que hay audiencia en un mundo cansado de iglesia pero espiritualmente hambriento, para una sencilla exposición de las enseñanzas radicales de Jesús, su compromiso en amor hasta la muerte, su sorprendente irrupción en el escenario humano, su llamado a terminar con la esclavitud pecaminosa que nos aflige, su sencilla bondad. ¡Habrá que avivar el fuego desde la autenticidad, el compromiso cristiano, desde un evangelio bíblico y amoroso!

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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