Colombia frente al miedo

Por Raúl Sohr
  • Analista internacional

Una novedad en las elecciones presidenciales colombianas. El domingo 27 terminó el dominio que ejercieron conservadores y liberales en sus variados matices. Por más de medio siglo la política estuvo dominada por la guerra con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). En estos comicios, sin embargo, los colombianos tuvieron ante sí un espectro político más amplio. Los resultados de la primera vuelta electoral dieron una amplia ventaja a Iván Duque, el candidato de la derecha dura, seguidores del ex presidente Álvaro Uribe, que logró 39% de las preferencias. La sorpresa fue Gustavo Petro, que logró 25% de los votos. Así el candidato de la izquierda disputará la segunda vuelta el 17 de junio. En tercer lugar remachó Sergio Fajardo, con 23,7%, representando al Partido Verde y al izquierdista Polo Democrático. Una votación inédita para las fuerzas progresistas. El delfín del presidente Juan Manuel Santos, Germán Vargas Lleras, debió conformarse con un magro 7%.

En cuanto a las Farc, ahora convertidas en la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, obtuvo un insignificante 0,34% en las elecciones parlamentarias de marzo. Un resultado que favoreció a Petro, pues hasta cierto punto despejó el fantasma de que los ex guerrilleros ahora tomarían el poder a través de los votos.

Las campañas destinadas a atemorizar a los votantes dieron un nuevo giro. El comando de Duque, como ha ocurrido en otros países, acusó a Petro de representar al “castrochavismo”. En Chile se llegó a decir que el candidato Alejandro Guillier convertiría al país en un “Chilezuela”. En Colombia el asunto no es mera ideología. Se estima que unos 800 mil venezolanos han llegado a Colombia en los últimos años. Se revierte la tendencia histórica de colombianos que partían en busca de empleo a Venezuela.

Las fuerzas izquierdistas, a su vez, denuncian los sistemáticos abusos a los derechos humanos cometidos por los militares asociados con el paramilitarismo bajo los gobiernos de Uribe (2002-2010). Más recientemente, desde que se firmó el Acuerdo de Paz, en 2016, más de un centenar de líderes sociales han sido asesinados por “individuos no identificados”, un eufemismo para aludir a los paramilitares.

El gran reto para Duque y Petro de cara a la segunda ronda es ganar los votos de centro. Ello, en uno de los países con mayor desigualdad del hemisferio. Colombia comparte con Honduras y Haití en la liga de la inequidad: el 1% de la población posee el 40% de la riqueza del país. El 30% de los colombianos vive bajo la línea de pobreza y 40% trabaja en el sector informal de la economía. Ante este cuadro, Duque propone reducciones de impuestos para generar más empleo. Petro es partidario de una educación gratuita y potenciar los recursos agrarios. Lo último no será fácil en un país en el que 1,5% de la población es dueña del 52% de la tierra. En un par de semanas se despejará la incógnita sobre quién gobernará Colombia por los próximos cuatro años. Pero ya se avizora un cambio en las fuerzas políticas del país.

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