Vocación

Por Rodrigo Tupper
  • Gerente general de Fundación Portas

Pedagogía, Medicina, Ingeniería, Filosofía, Artes, Derecho… Elegir una carrera profesional o técnica es, sin duda, una tarea difícil. Poner el foco en la vocación o elegir un futuro más rentable, desde el punto de vista económico, es sin duda una de las preguntas que debe causar más dolor de cabeza en los jóvenes que tienen que enfrentar el proceso de ingreso a la educación superior. Esta elección per sé es complicada, sobre todo en una sociedad que se centra más en el consumo y en lo individual, pero resulta aún más complejo para jóvenes que viven en contextos históricamente vulnerados socioeconómicamente y que no tienen a su alcance las herramientas que les permitan tomar una decisión informada.

La gratuidad es un avance gigante en la democratización al acceso a la educación y celebramos en Fundación Portas. Abrió una puerta que estuvo cerrada para un importante grupo de personas que hoy puede soñar con un futuro y una mejor calidad de vida… Pero, lamentablemente, la exploración de la vocación, que es el paso previo a esta elección, es una actividad que sigue en desventaja en establecimientos educacionales con alto índice de vulnerabilidad.

Según algunos estudios, los esfuerzos de los equipos académicos están centrados en el egreso de la educación secundaria o en proteger a los estudiantes de factores de riesgo de su entorno, pero no en la elección informada de la profesión que ejercerán durante toda su vida.

A raíz de las expectativas que se tienen de su futuro, estos estudiantes no manejan ni tienen acceso a una información acabada sobre las carreras, instituciones, financiamientos o becas. Si a esto sumamos que dentro de sus familias no existen referentes profesionales a los que puedan acudir para resolver dudas, es una travesía que parte con desventaja y en la que es sumamente fácil errar.

Las crisis vocacionales inciden directamente en el acceso y en la permanencia de los estudiantes que ingresan a la educación superior, porque se espera una proporción de abandono superior entre quienes manifiestan una inseguridad sobre la elección vocacional. De hecho, cerca del 30% de las deserciones deriva de la poca claridad de los estudiantes a la hora de elegir su carrera, lo que, además de generarles consecuencias sociales, económicas y emocionales, afecta su entorno y la visión propia sobre su desempeño y su autoestima.

El apoyo vocacional es fundamental para que estos jóvenes, que sueñan con convertirse en profesionales, pero que tienen pocas redes de apoyo, puedan sortear todos los obstáculos, logren una titulación oportuna y le doblen la mano al destino.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

 

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