Familias convulsionadas

Por Joel Poblete
  • Periodista especializado en cine, programador de Sanfic y comentarista en Radio Cooperativa

De entre la amplia variedad de títulos que conforman una particularmente recargada cartelera este jueves, llaman especialmente la atención tres óperas primas que tienen a la familia como el punto de partida. Una ha tenido una entusiasta recepción de la crítica desde su estreno mundial en el festival de Sundance y ya ha sido bautizada por muchos como "la mejor película de terror del año", igual como hace dos meses habían calificado a la exitosa "Un lugar en silencio"; pero a diferencia de ese efectivo y meritorio, pero de todos modos sobrevalorado filme, "El legado del diablo", primer largometraje del director y guionista Ari Aster, en verdad consigue inquietar y perturbar con su puesta en escena. Su trama de extraños sucesos y posesiones satánicas tiene muchos elementos que ya hemos visto en otras producciones similares, pero la forma en que están desplegados se siente novedosa y subyugante y no da tregua. Además no cede a la tentación de abusar de los golpes bajos y los excesos, lo que también se ve potenciado gracias al sólido elenco de actores, encabezados por la siempre excelente Toni Collette.

Quien también debutó con muy buenos resultados es el realizador y guionista francés Xavier Legrand, con "Custodia compartida", que en su estreno mundial el año pasado, en la competencia oficial del Festival de Venecia, le permitió ganar el León de Plata a la mejor dirección. El cine europeo contemporáneo nos ha mostrado muchas veces dramas que nos muestran cómo la separación de los padres puede afectar a los hijos, pero pocas veces se verá en este tipo de filmes un relato tan bien manejado en su urgencia, con una tensión constante y creciente, pero siempre en un ámbito de sobriedad que evita la manipulación emocional en la que tan habitualmente caen películas como éstas.

La forma en que se va contando la historia, con los datos justos y necesarios, y que obliga al público a inferir, sospechar y suponer, se hace aún más incisiva y estremecedora por la comprometida labor del reparto, en especial por la emotiva interpretación del niño Thomas Gioria.

A su vez, en "Venían a buscarme", el documental que esta semana estrena a lo largo de Chile el programa Miradoc, el director Álvaro de la Barra indaga en sus raíces familiares, que se vieron convulsionadas en 1974 cuando sus padres que militaban en el MIR fueron asesinados cuando iban a buscarlo al jardín infantil, lo que desembocó en que, con menos de dos años de edad, tuviera que abandonar el país, para posteriormente vivir en Francia y Venezuela. Aunque historias como éstas ya han sido y seguirán siendo abordadas por los documentales nacionales, ésta destaca especialmente por la sutileza y coherencia con las cuales De la Barra desarrolla su trayecto, que es tanto geográfico como interior; los testimonios que recoge entre familiares y amigos de sus progenitores son dolorosos y reveladores, pero la película sabe mantener el equilibrio entre lo investigativo y lo emocional, lo que permite al resultado ser aún más humano y conmovedor.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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