La naturalización de la tortura

Por Nicolás Copano
  • Comunicador multifacético, experto en marketing y redes sociales y emprendedor por naturaleza.

La semana pasada, la reacción de figuras públicas respecto a la tortura efectuada en la cárcel a los reos ecuatorianos desató una guerra de opiniones. Es bueno poner las cosas en perspectiva, ahora que han pasado los días.

En primer lugar, lo que ha pasado con estos tipos es grave e indefendible. No se puede defender a un par de tipos que asesinan a alguien por un celular. Menos aún que aparecen riéndose en los videos posteriores. Son un peligro para la sociedad y deben ser castigados como tales porque no se han comportado como personas: más bien son tipos más cercanos a lo animal. Sin razonamiento.

Nosotros somos seres humanos, tenemos la capacidad de hacernos preguntas y definirnos. De poder optar por el comportamiento correcto. Si nos ponemos de ese lado, exhibir poner electricidad sobre cualquier persona nos aleja de lo humano. No es lo correcto, no es lo convencional.

Menos aán pasarlo por algun medio audiovisual para que sea compartido como un mensaje, por parte de personas que también están en la cárcel por haber cometido faltas. O sea, que los que cometen faltas manden “un mensaje” desde la cárcel no es correcto.

Por tanto, que personas acomodadas, que tengan acceso a la información de manera permanente y privilegiada (como pasa con las figuras que trabajan en medios) hagan una apología de un acto animal no es sano para la sociedad.

Nadie tiene por qué ser un ejemplo. Pero plantearlo como algo para celebrar y apoyar habla de algo más profundo. Primero, de una perdida de sentido moral y de desprejuicio respecto a hacerse las preguntas antes mencionadas. O sea, de celebración de la falta de razón. Y eso no está bien, no está bien porque nos acerca a los criminales.

Naturaliza un modo peligroso de operar frente a la justicia. Porque si empezamos entre todos a celebrar justicieros y después vienen por nosotros sin razón, bueno, alguien pensará que hay razón.

Es un riesgo, un peligro y una falta de sentido alertante.

Es bueno volver siempre a reiterar que aquí no se apoya a los criminales, pero sí se considera criminales también a los que exhiben y porque no a los que hacen de esto algo apológico, en distintos niveles. Pero terminan siéndolo, porque lanzan a la sociedad a niveles de barbarie bastante altos.

No seamos animales. Por favor. No seamos ni cerca (no digo peores) de lo que es un criminal. Un criminal no es alguien que se justifique ni celebre. Los que mostraban las imagenes son desde alguna forma promotores de esa deshumanización.

Ser humano es no naturalizar la tortura, porque “yo no torturo ni mato”. Ser humano es de alguna forma ser distinto a los actos que salen del no pensar. Nos define como una humanidad el avance, el cariño, los valores, las razones, las rutas. Ser salvajes no nos suma.

Este país está en una ruta a eso y perdiendo el miedo a hacerle daño al otro. Y sentir orgullo de eso. Celebrarlo. Es angustioso por el futuro de nuestros hijos y de nosotros mismos, porque si hay maldad, siempre acaba llegando a todos. Vivimos entre todos acá.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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