Dos italianos para no olvidar

Por Joel Poblete
  • Periodista especializado en cine, programador de Sanfic y comentarista en Radio Cooperativa.

En una interesante variación de los trabajos que han desarrollado en títulos como "Mitómana" y "Crónica de un comité", dos de las voces más personales del cine chileno de la última década, los directores José Luis Sepúlveda y Carolina Adriazola, esta vez junto a Claudio Pizarro, presentan ahora "Il siciliano", su nueva película que es el estreno de este mes del programa Miradoc, que lleva documentales nacionales a todo Chile, y en Santiago se podrá ver en la Cineteca Nacional, la Sala K y la Casona Nemesio Antúnez.

En esta ocasión, quien es seguido por la escudriñadora cámara de los realizadores es un conocido personaje del Chile de un pasado reciente: Juan Carlos Avatte, empresario de origen italiano fallecido hace casi un año y dueño de la emblemática fábrica de pelucas que lleva su apellido. A lo largo de 80 minutos, la película lo muestra a sus 75 años de fiesta en fiesta, rodeado de un verdadero séquito que incluye ocasionales amantes, dobles de músicos como los Beatles, Tom Jones, Camilo Sesto y Julio Iglesias y reconocidas figuras de la bohemia santiaguina.

Este aparente giro más luminoso y hasta divertido puede parecer inesperado considerando lo que Sepúlveda nos había mostrado antes, pero finalmente es coherente con el cine que ha estado haciendo desde "El pejesapo", ya sea solo o en co-dirección. Porque en vez de seguir el camino tradicional de muchos documentales, perfilando al protagonista y contando su biografía, acá las farras y sus contertulios terminan siendo tan reveladores como sus anteriores personajes, y nuevamente captura sorprendentes momentos de intimidad, sin dejar de lado su aguda mirada social y su retrato del comportamiento humano.

El otro italiano que llega a la cartelera estos días debería ser motivo de celebración cinéfila, porque se trata del regreso de un verdadero clásico, a casi medio siglo de su debut: "El conformista", la película que ayudó a afianzar internacionalmente al cineasta Bernardo Bertolucci. Estrenada mundialmente en la competencia oficial del Festival de Berlín, basada en la novela de Alberto Moravia y nominada al Oscar al mejor guión adaptado, es sin duda no sólo uno de los títulos clave en la filmografía del director de "El último tango en París", sino además un trabajo ineludible en el cine europeo de los años 70.

Bertolucci aún no cumplía 30 años cuando causó sensación con este drama de contornos políticos y sicológicos que tan pronto deslumbra al espectador con sus logros estéticos -la fascinante ambientación de época que consiguen la dirección de arte de Ferdinando Scarfiotti y la maravillosa e icónica fotografía del maestro Vittorio Storaro en la primera de sus memorables colaboraciones con el director- como lo estremece e inquieta con su perturbadora, ambigua y por momentos siniestra historia. Mención especial para las actuaciones de un notable elenco encabezado por Jean-Louis Trintignant en uno de los mejores roles de su carrera, y la banda sonora del gran Georges Delerue. Esta obra maestra se podrá ver, en una copia restaurada, en sólo dos cines: El Biógrafo y Cineplanet La Dehesa.

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