Todos los populistas del mundo

Por Nicolás Copano
  • Comunicador multifacético, experto en marketing y redes sociales y emprendedor por naturaleza

Todo el mundo habla de populismo. Está de moda ser populista. El populismo se usa para discutirle a todo. Y entre todos se tratan de populistas. Es muy raro y popular ser populista. Está complicado porque el populista no necesariamente es para la cultura popular de derecha o de izquierda. Es una suerte de etiqueta, adjetivo. No es un proyecto político, es una sensación. Así que yo puedo ser populista si te caigo mal. Antes se usaba demagogo, pero parece que como la democracia no está tan de moda se usa populista.

La palabra populismo o populista tiende a ser usada como insulto hacia un adversario político. Por eso, de lado a lado la usan para descalificarse. Se les ha dicho populistas desde Daniel Jadue a Joaquín Lavín, pasando por Claudio Orrego o José Antonio Kast. Todos son populistas el uno para el otro.

Hagámonos una idea, ¿qué es el populismo? El populismo no hay que entenderlo como un adjetivo, sino como una reacción.

Filósofos más de derecha como Chantal Delsol o Ernesto Laclau, que es más de izquierda, concuerdan en un punto: el populismo es una reacción de un grupo de personas hacia las decisiones de las élites políticas.

Es como si en el escudo nacional, en vez de que dijera “por la razón o la fuerza”, lo cambiáramos por “estoy chato”. Es medio nido.org filosóficamente: una vida dejada. Un reclamo, un lamento, poca forma. Poca pasión. Poca búsqueda. Y dejarle a otro ese mundo. A los “chad” del mundo.

En este país estamos acostumbrados a la critica desde la “guata” y muchas veces no tenemos tanto argumento para sostener esto más que las ganas de decirle algo a alguien porque no nos gusta. Y eso no garantiza ninguna modificación, es más, de alguna forma la reacción por la reacción desde la mirada egoísta no convoca a una real distinción frente a un escenario anterior. Por eso la clave es que no por decir “estoy chato” va a cambiar algo necesariamente.

El populismo no es una ideología, sino una forma de ejercer el poder. Y esa forma es que los partidarios de un populismo siempre se ven a sí mismos como los marginados, reivindicando un ideal de pueblo que congrega a las masas, citando al italiano Loris Zanatta.

Dice un famoso filósofo y cantante que “el pueblo vive en las cabezas”, lo cual es preocupante al final, porque yo puedo decir acá que represento al pueblo ¿y dónde está ese pueblo?

¿En qué se parecen Roxana Miranda y Donald Trump? En que ambos hacen llamados al pueblo.

Puede ser un llamado a “que el pueblo mande”, como decía la ex candidata Roxana Miranda o puede ser un llamado a volver a una nostalgia de un Estados Unidos industrializado, como lo decía Donald Trump en su campaña presidencial, cuando proclamaba “make America great again”.

¿En qué se diferencian? En que solamente uno tuvo presupuesto para convencer al pueblo.

Pero, al final del día, gobernar “estando chato” no es ningún proyecto político, sino sólo una reacción. Una que es no garantía de cambio alguno. Sólo otro ladrillo en el muro.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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