No te enojes tanto

Por Nicolás Copano
  • Comunicador multifacético, experto en marketing y redes sociales y emprendedor por naturaleza.

Quería escribirte algo. Te veo nervioso, te siento incómodo. Hay cosas que pasan que no entiendes. No estás leyendo lo que sucede con claridad. Te estás cuestionando. Estás pensando en qué hiciste, qué dijiste, a quién le regalaste un mal rato. Te veo algo asustado. Dicen que la angustia, según Lacan, nunca engaña. Dicen que lo único que no engaña y está en silencio, esperando, como una amenaza fantasma. Esa marca incomoda, esos teléfonos que suenan y no sabes qué hacer. Te veo molesto, te veo cansado. Te veo interesado en el enojo.

Veo que has comenzado a navegar esos foros de fondo oscuro, o verde, y te estás empezando a refugiar en ellos de manera anónima escribiendo tu sulfurada rabia. Piensas que te van a quitar algo, que te van a sacar de donde estás. Te costó todo, pero no te costó tanto, porque la lotería de los genes, de la suerte, igual te dio una ventaja para la lógica que se fue solapadamente creando. Amigo: eres hombre. Porque como dijo Jorge González: “Porque Dios así lo quiso, porque Dios también es hombre”

Te estás enojando muy seguido con la palabra ésa, que no te gusta, que sale en titulares. Estás cansado de no ser el protagonista. Yo te escribo, no porque haya entendido (muchas cosas están pasando), sino para que empieces a ver con perspectiva. A entender que no todo tiene que ver con todo. A no caer (por favor te pido) en la lógica del horóscopo que algunos empiezan a abrazar para tener una seguridad.

Yo creo amigo, que lo primero que tenemos que hacer es admitir que nos formaron en una lógica y que esa lógica ya se acabó.

Muchos no nos dimos cuenta. Pero me llama la atención que exista esa rabia subterránea, existiendo como queriendo tomar una máquina del tiempo que no va a llegar. Yo creo amigo, que no te debes enojar tanto. No debes seguir haciendo el ridículo en redes sociales compartiendo memes que después se verán tan mal. No debes tampoco creer que has cambiado, no, no. Sólo debes asumir este momento de la historia y dejar que pasen las que son dueñas en realidad de su tiempo. Porque, siendo franco, el nuestro ha sido mucho rato.

En una de esas, las cosas cambian. En una de esas, tienen mejores ideas. Es probable que busquen su felicidad y, de paso, probablemente, sin las ataduras de los otros, encontremos la nuestra. Está complicado, claro porque no sabemos dónde ponernos para no ser incómodos, pero analicémoslo bien: el gremio ha hecho sentir incómoda a tanta gente ¡y nunca lo cuestionamos! Eso es lo terrible. Lo que avergüenza y sobrecoge. Nos tocó a nosotros, está bien. Pero es triste ver tanto derrotado en la lógica de no poder cambiar. De seguir empujando una historia a la que no se puede volver, y que encima cree que “está haciendo contracultura”.

No sigas siendo un artefacto del siglo 21. No te enojes tanto. No seas tan tonto de creer que eras mejor. Cuando en realidad, no lo eras. Sólo tenías los lentes viejos. Vencidos. Sucios.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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