Trump contra la prensa

Por Raúl Sohr
  • Analista internacional

Cientos de periódicos en Estados Unidos publicaron editoriales denunciando la campaña hostil en su contra por parte del presidente Donald Trump. El mandatario ha calificado a los medios de comunicación como “enemigos del pueblo”, entre muchos adjetivos peyorativos. Esto en un país donde Thomas Jefferson, uno de sus padres fundadores, sentenció en 1787: “La base de nuestro gobierno es la opinión del pueblo, y el primer y más importante objetivo es mantenerla incólume: si me pidieren que decidiera entre tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría ni un momento en escoger esto último”.

Trump, al calificar a los periodistas como “la más baja expresión de la humanidad”, evoca ecos siniestros. Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda del régimen nazi, compartía un enconado odio hacia el periodismo y postulaba que: “Cualquier persona que tenga un residuo de honor evitará cuidadosamente convertirse en periodista”. Goebbels podría reclamar la paternidad del uso sistemático de la noticia falsa como un arma de guerra. A él se le atribuye la muy mentada sentencia: “Miente, miente que siempre algo queda”.

En su cruzada contra las grandes cadenas informativas, Trump las califica de “peligrosas y enfermas”. Al hacerlo, en los hechos, acusa al poder establecido. Consultado Noam Chomsky, el célebre ensayista estadounidense, ¿cómo controla la elite los medios de comunicación? Chomsky respondió: “¿Cómo controla a la General Motors? La pregunta no tiene sentido. La elite no tiene que controlar lo que le pertenece”.

Las encuestas de opinión pública muestran que Trump goza de apoyo entre su base en sus ataques contra la prensa. Más de la mitad de los republicanos encuestados comparte la afirmación de que los medios de comunicación constituyen “un enemigo del pueblo”. Un 44 por ciento cree que el presidente debería contar con la autoridad para cerrar a los medios que, por ejemplo, filtren información o muestren “mal comportamiento”. A la vista de estos datos surge la pregunta sobre el huevo o la gallina. ¿Es Trump el mero vocero de una corriente política de la derecha autoritaria o es el instigador del malestar contra las redes informativas? Es claro, en todo caso, que ambos fenómenos se alimentan mutuamente. El resultado es un creciente acoso a periodistas que ha alcanzado niveles desconocidos hasta ahora. Al punto que el comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas advirtió que los ataques contra la prensa de Trump estaban “muy cerca de la incitación a la violencia”. Ello apunta a la creciente agresividad contra los periodistas en reuniones de los partidarios del presidente que, a su vez, en forma arbitraria ha marginado a ciertos medios de sus conferencias de prensa.

El hecho de que más de 300 medios de comunicación converjan en el rechazo a la política de la Casa Blanca es llamativo. Cada cual lo ha hecho desde su punto de vista editorial en un amplio espectro, que va desde conservadores a liberales. Ello no impedirá a los partidarios de Trump que denuncien una colusión mediática. Los medios postulan, en tanto, que la defensa de la libertad de prensa es, ni más ni menos, el fundamento de la democracia.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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