Cómo cambiarse de casa

Por Nicolás Copano
  • Comunicador multifacético, experto en marketing y redes sociales y emprendedor por naturaleza

Me cambié de casa. Me lograron sacar de mi departamento de soltero (compartido hace ya un buen tiempo) y ahora tengo un año para poder irme a un lugar definitivo, que ojalá se parezca a lo que arrendé. Pero es entretenido compartir no sólo la experiencia, sino datos experienciales, usando tecnología para poder vivir de la manera más rápida y cómoda posible el proceso.

Vamos por parte.

Lo primero, el sitio inmobiliario. Hay un detalle que es que todos los sitios inmobiliarios tienen la verdadera y transparente realidad de los chilenos: vivimos en chiqueros, poco iluminados, donde acumulamos muchas cosas que no usamos, pintamos horrible y dejamos tirada la ropa interior por todos lados. Los sitios inmobiliarios son un pequeño museo del horror íntimo del país. Por eso, los más feos, son los lugares más honestos. Esas fotos luminosas tipo “la casa de Juana” (lacasadejuana.cl) son bastante ilusorios. Realmente no existen. A menos claro, que seas heredero de millonarios.

Por eso, lo mejor es buscar informados. A mí me gustó mucho visitar toctoc.com. En TocToc tienen un gráfico de la seguridad del barrio y cosas que tienen cerca. Está bueno, porque además te da la plusvalía del lugar. Es como un videojuego.

Cuando logramos dar con el lugar, mi pareja logró conseguir la visita y yo no podía. En ese instante, el siempre buen streaming vía 4G celular ayudó un montonazo. Y me convenció. Conocí el lugar por dentro el día en que me cambié, poco menos. No había deformación de espacios.

Después de esto, la decisión, la firma, los papeles (¡hay que poco menos demostrar que uno solo no es un delincuente, sino que también la familia a la que pertenece no lo es!) y el momento de planificar es lo que se vuelve más alocado. Trasladar.

Me pasó algo loco: tenía corridas de libros sobre corridas de libros, en las bibliotecas. Eso me llamó profundamente la atención: mi departamento, hoy disponible (pequeño pero en un buen barrio, 400, sin gastos comunes, 2 piezas, 2 baños, llama ya), era como un archivo zip que cuando se abrió en otro lado descomprimió recuerdos, ropa poco usada, libros y regalos disponibles. Una verdadera locura.

De ahí a que no sabía cómo moverme. Unos chilenos hicieron una aplicación notable para eso: se llama mudango.com. La app permitía no sólo moverse con buenos proveedores, sino que también ¡te empacan en el servicio black! O sea: no tuve que tocar ni una sola caja. Lo cual fue hermoso. Sin duda es una buena idea, propia de la era de internet: llega un ejército de gente a tu casa, guarda las cosas con mucho cariño en cajas y en menos de 24 horas estás en tu casa nueva. Sí, en menos de 24 horas. Traen el camión (pide el salvoconducto en una notaría, ya no admiten en comisarías) y listo. Estás al otro lado.

Lo que está bueno de todo esto es que todo lo hice con el celular. Pensar que antes la gente tenía que organizarse llamando y perdiendo el tiempo. Dicen que cambiarse de casa es una de las experiencias más complejas de la vida. Sentí que logré hackearla.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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