“¡Los amamos!”

Por Alfred Cooper
  • Obispo anglicano y ex capellán protestante de La Moneda

Es la respuesta cristiana ante sus enemigos: “Amen a sus enemigos”. Fue el susurro del Espíritu Santo a Corrie Ten Boom cuando vio a su carcelero nazi entrar a una reunión donde ella predicaba después de la Guerra. Posteriormente, cuenta ella, lo pudo llevar, con lágrimas, a la conversión cristiana. Respuesta similar a la del pastor Richard Wurmbrand, encarcelado por 14 años por solo ser cristiano. Ante la pregunta de sus torturadores rumanos sobre cómo podría él estarlos amando durante el tormento que le aplicaban, respondió: “Cuando aprietas a una flor te da su perfume. Cuando aprietas a un cristiano sólo te dará su amor”.

Y fue también la respuesta que se comenzó a entonar en la Marcha por Jesús ante el ataque de unos 60 encapuchados a la manifestación pacífica, compuesta de niños, ancianos, mujeres y jóvenes, también habían hombres adultos: “¡Los amamos! ¡Los amamos!”. Contribuyó a pacificar el ambiente que era calculado para crear miedo, una burda expresión de terrorismo cobarde, ya que se dirigió a gente indefensa.

La columna (una de cuatro que convergían en Plaza Bulnes) sumaba unas 50 mil personas, aunque el total de las cuatro columnas fueron 10.000 según cifras oficiales, y había comenzado su recorrido desde Plaza Italia por la Alameda a las 17.00 horas del sábado 27. Como en las últimas cuatro Marchas por Jesús, el ambiente era de fiesta: familias con globos, niños con las caras pintadas, todo relacionado a una celebración de Jesús. “¡Jesús le hace bien a Chile!”, “Por una generación que conozca a Dios”, fueron los eslóganes. A la altura del GAM, irrumpieron sorpresivamente los anarquistas (los panfletos lanzados los identificaban como anarquistas y comunistas), con petardos, bombas molotov y piedras enormes que lanzaron sobre los que marchaban. Los carabineros, sorprendidos por lo que fue una inusual explosión de violencia en la Marcha por Jesús, entraron en acción inmediata y heroica, dispersando a los atacantes, deteniendo a 19 de ellos, y sufriendo varios golpes.

Hay algo irresistible en el amor de Cristo. “En esto conocemos el amor de Dios en que siendo pecadores, Cristo murió por nosotros”. Cuando se entiende que realmente en Cristo, Dios perdonó nuestras faltas, asumiéndolas sobre sí y pagando el precio por ellas, cuando aquello se comprende, se cree y se recibe personalmente, el corazón humano queda abismado, se enamora de Jesús y a su vez puede hasta amar a sus enemigos.

No es tan difícil perdonar a jóvenes desviados que son movilizados en hechos de este tipo, tanto en marchas como en colegios. Más difícil es perdonar a quienes son los ideólogos detrás de ellos, los que esconden su mano y observan evaluando el avance de sus propósitos mientras sus herramientas útiles llevan el peso del castigo. Son ellos los que deben responder. Estamos orando que sean descubiertos y se les obligue a enfrentar los debidos juicios correspondientes, la querella criminal interpuesta por el Gobierno contra “quienes resulten responsables”. ¡Igual los amaremos!

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

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