Siria: así terminan las guerras

Por Raúl Sohr
  • Analista internacional

Un sorpresivo tuit del presidente Donald Trump: “Hemos derrotado al Isis (Estado Islámico) en Siria, la única razón por la que estar allí durante la presidencia de Trump”. Así fue anunciado el retiro de unos dos mil efectivos terrestres de las fuerzas armadas estadounidenses estacionadas en el país árabe. En su campaña electoral Trump prometió que sacaría sus tropas apenas fuera posible. Hace algunos meses dijo: “Quiero traer nuestras tropas de vuelta a casa”. Entonces el Pentágono desaconsejó la medida y logró una postergación. Al parecer, esta vez, pese a que los militares no han cambiado de opinión, comenzará la evacuación. Entre los halcones, encabezados por el asesor de Seguridad Nacional John Bolton, hay descontento. Tan sólo hace tres meses Bolton declaró que mantendrían la presencia en forma indefinida, para contrarrestar la influencia iraní en la región. En todo caso, no hay una fecha precisa para la retirada y si ésta será progresiva. Sarah Sanders, la vocera de la Casa Blanca, adelantó que algunos uniformados ya están de vuelta.

El mero anuncio ha caído como un balde de agua fría para los aliados de Washington enfrentados a Irán. Los más amenazados son los kurdos, que ocupan buena parte del norte de Siria y que mantienen una estrecha alianza con Estados Unidos. De hecho, los kurdos llevaron el peso de la lucha contra el Estado Islámico en diversas regiones. Turquía, que tilda a los combatientes kurdos de terroristas, anunció una nueva ofensiva militar para desplazarlos de las zonas fronterizas con su país. También Israel lamenta la decisión. Estiman sus analistas que Rusia ganará mayor influencia. Pero para los israelíes, el gran ganador será Irán, que podrá establecer un puente terrestre hasta sus fronteras y el Mediterráneo. Hecho que favorecerá a Hezbolá, la combativa organización chiíta del Líbano. Uno de los grandes perdedores es Arabia Saudita, que financió con grandes cantidades de armas y dinero a grupos yihadistas que combatieron contra el régimen sirio.

Para el grueso de los sirios, sin embargo, que avizoran el fin del conflicto, es una buena noticia. Los enfrentamientos contra el gobierno del presidente Bashar al-Assad comenzaron en 2011. Estuvo cerca de caer, pero a lo largo de siete años de duras batallas logró imponerse, gracias al respaldo ruso e iraní. El saldo para los 22 millones de sirios es desastroso. Casi ocho millones de personas han sido desplazadas de sus hogares. De ellos, cuatro millones abandonaron el país. Según algunas estimaciones, la guerra ha provocado medio millón de muertos. La destrucción es generalizada con ciudades que vivieron meses de combates con armas pesadas en su interior. La paz no está asegurada y todavía hay frentes abiertos. Pero el retiro de Washington es una señal inequívoca del control que ejerce Damasco sobre el país.

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