Vinieron del espacio

Por Joel Poblete
  • Periodista especializado en cine, programador de Sanfic y comentarista en Radio Cooperativa.

Con cinco películas estrenadas entre 2007 y el año pasado, las versiones fílmicas de los Transformers siempre han funcionado muy bien en la taquilla mundial, pero han sido tradicionalmente recibidas de manera negativa por la crítica (incluyéndome: debo reconocer que tras ver la primera, evité sistemáticamente ver las secuelas), en buena medida por culpa de su director, Michael Bay, cuya filmografía, también integrada por títulos como "La roca", "Armageddon" y "Pearl Harbor", suele ser bastante vilipendiada.

Por eso, rondaba más de un prejuicio sobre el primer "spin-off" o derivado cinematográfico de la saga, "Bumblebee", centrado en uno de sus personajes más queridos, que llega ahora a la cartelera. Y por lo mismo, ¡qué gusto haberse equivocado! De partida, porque Bay ahora sólo es productor, y quien dirige es el talentoso Travis Knight, el mismo que hace dos años cautivó con "Kubo y la búsqueda sámurai", nominada al Oscar al mejor largometraje animado.

Con humor, buen ritmo y un logrado equilibrio entre la acción y una clásica historia de aprendizaje y crecimiento, Knight demuestra una sensibilidad inusual en este tipo de producciones, capaz de alternar entre los buenos efectos especiales e ineludibles enfrentamientos de robots, con los momentos más íntimos y cotidianos, gracias a un acertado guion y un afiatado elenco encabezado por una sólida y convincente Hailee Steinfeld, ascendente figura juvenil que hace ocho años fue una revelación dirigida por los hermanos Coen en el western "Temple de acero", por el que fue nominada al Oscar.

Los habituales dilemas del paso de la adolescencia a la adultez de la protagonista, su entorno familiar donde se extraña la figura paterna, y la entrañable relación que establece con el robot venido del espacio, que puede ser tan valiente como tierno y torpe, evocan a recordadas cintas del pasado, partiendo por la ineludible "E.T." de Spielberg, lo que resalta especialmente al estar ambientada en los años 80, la misma época en que se pusieron de moda los Transformers. Ese contexto histórico, que se acentúa con el look y con las canciones de la banda sonora, le da un componente nostálgico extra a este logrado y atractivo entretenimiento familiar.

Y también de otra galaxia vienen los alienígenas que llegan a desordenar la rutina de un pequeño pueblo en la Inglaterra de fines de los años 70, en "Cómo enamorar a una chica punk", como se titulará acá "How to talk to girls in parties", basada en un relato de Neil Gaiman; es lo más reciente del muy creativo actor, dramaturgo, guionista y cineasta estadounidense John Cameron Mitchell, y se exhibirá sólo en Santiago, en el Centro Arte Alameda.

Provocador en "Hedwig and the Angry Inch" y especialmente en "Shortbus", conmovedor en "Rabbit Hole", el cine de este realizador se mantiene estimulante e inclasificable, y aunque ésta muy particular, excéntrica e intensa historia de amor es algo errática e irregular, su inventiva visualidad y su lograda sensibilidad punk, además de la capacidad de emocionar, hacen que igual valga la pena.

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