El sueño espacial chino

Por Raúl Sohr
  • Analista internacional

La carrera espacial goza de buena salud. En la primera semana de este año se batieron dos récores. La sonda New Horizons, de Estados Unidos, alcanzó el punto más distante del sistema solar, el asteroide Thule Ultima. La paciencia es un requisito en cuestiones espaciales pues la exitosa misión tomó 26 años. Conseguir la aprobación del proyecto tardó doce años, seguidos de otros cinco de construcción del ingenio. Llegar al primer objetivo, el (ex) planeta Plutón, tomó otros nueve.

En lo que toca a la sonda china Chang’e 4 viene de alunizar en el lado oculto de la Luna. Hasta ahora han sido despachados cerca de cien sondas y satélites para explorar la superficie lunar. Pero ésta es la primera vez que un vehículo consigue posarse en el también llamado lado oscuro. En realidad, la cara no visible tiene períodos de día y noche que duran unos 14 días terrestres. El vector chino dispone de un avanzado dispositivo de inteligencia artificial que le permite realizar diagnósticos autónomos y tomar decisiones por su cuenta. Ésta es la base experimental para sistemas más complejos destinados a establecer una base permanente en la Luna concebida para el 2030. El Chang’e 4 lleva semillas de tomates y papas para analizar la eventualidad de cultivos lunares. La implantación de humanos por períodos prolongados fuera de la tierra requiere, entre otras cosas, de la producción de alimentos.

Xi Jinping, el presidente chino, habla del “sueño espacial” que proyecta el avance tecnológico del país. Los logros espaciales son un motivo de orgullo nacional para todos los que participan, aunque sea con un pequeño satélite, en operaciones extraterrestres. En todo caso, Beijing corre con décadas de retraso frente a Washington y Moscú. El monto de los presupuestos espaciales son reveladores. La Administración Nacional del Espacio de China (Anec) recibe unos seis mil millones de dólares anuales. Ello, frente a los 40 mil millones de dólares percibidos por la Nasa en Estados Unidos.

Es claro que los chinos saben hacer rendir sus fondos. Luego de haber sido excluidos por Estados Unidos de la Estación Espacial Internacional, en la que está presente Rusia, Europa y Japón, planifican establecer su propia estación permanente, el Palacio Celeste, prevista para el 2022. En 2018 China fue el país que lanzó más cohetes al espacio con un total de 38 vectores. Una parte de ellos fue para poner a punto el sistema Beidou que es equivalente al geo localizador GPS estadounidense o el Galileo de la Unión Europea. China espera tener el sistema a punto en el plazo de un año.

Tanto a la Nasa, que envió felicitaciones a sus pares chinos por el inédito alunizaje, como a la Anec, le favorecen el orgullo nacional generado por sus hazañas espaciales. De ello depende, en algún grado, la generosidad de las partidas fiscales destinadas a la exploración del infinito.

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