Amor del bueno

Por Hugo Tagle
  • Sacerdote y columnista. Twitter: @hugotagle

Febrero es el mes de los enamorados. Lo celebramos el pasado 14, Día de los Enamorados, pero ya se extiende por todo el mes. Y es bueno que sea así. Al amor no le podemos dedicar sólo un día. Es tarea de todos los días, todo el año, toda la vida. Si aún no ha regalado a quien ama, hágalo ahora. Aún está a tiempo. Una buena excusa para regalar no sólo a quien se tiene por compañero de ruta, sino a todo a quien queremos: pienso en padres, hijos, sobrinos. ¿Por qué no? Pero se entiende que sea en primer lugar a aquel o aquella con la cual hay una relación de amor única, exclusiva, especial y que se proyecta en el tiempo.

No todo es color de rosas entre los enamorados. Los “pololeos” han sido fuente de solapada o abierta violencia en Chile, tanto física como sicológica. Tanto así, que hay un proyecto de ley que busca sancionar la violencia al interior de los pololeos o noviazgos. Una lástima llegar a este extremo, en que hay que sancionar conductas tan ajenas a una relación amorosa. Pero parece que los chilenos sólo aprendemos si nos amenazan con una sanción. Con el amor no se juega. Hay muchos que empiezan por broma y terminan quemándose.

Un buen pololeo es pie para un buen matrimonio. Al revés. Los pololeos tóxicos, conflictuados, difíciles, de excesivos altos y bajos, son premonición de un mal matrimonio. Lo que ha comenzado mal, que se ha cultivado mal, termina mal. Buenos pololeos hacen buenos matrimonios.

Pero ¿a qué atender en una relación amorosa, de pololeo? Lo primero, profundo respeto. Atender y valorar al otro. Si quieres ser amado, ama tú primero. Es fácil “engañar” al otro, vender una pomada y, lamentablemente, dejarse engañar. Por lo mismo, hay que ser realista, pensar con la cabeza, tener una sana crítica y preguntarse: ¿es la persona para mí? ¿Soy la persona para él/ella? Amar no es “empatar el tiempo”; decir que estamos bien “por ahora”. Por lo mismo ¡no jugar con los sentimientos del otro! Si nos damos cuenta que esa relación de pololeo o noviazgo no va para ninguna parte ¡atreverse a terminar! Mejor antes que después.

El amor es una tarea, no un estado. Es un trabajo, no una especie de zona de confort. Es empeño, sudor y lágrimas, no una suerte de placebo o somñoliencia gratificante. Como una planta, si no se riega, se seca. Y aquí las tareas son ¡compartidas! Ambos deben poner lo mejor de sí. La felicidad de uno, será ver feliz al otro. Y el mejor servicio que un matrimonio le puede dar a los demás es quererse y mostrar que se quieren. Si viéramos más parejas enamoradas de verdad, Chile sería un país más feliz. El buen amor, el amor del bueno, se contagia y tiene un efecto multiplicador positivo. Cuando las personas se quieren se nota y otros buscan imitarlos.

Pero el amor es sacrificio, renuncias y postergarse por un bien superior que es el proyecto construido juntos. Pero vale la pena el sacrificio. Quien ama generosamente, gana inifitamente más.

Por último, ponga su amor en manos de Dios. Confié en la providencia divina y su apoyo constante. Quien se confia al amor de Dios ama mejor, vive mejor, es más feliz. ¡Felicidades a todos los enamorados!

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo