Trabajadores chilenos, “soy uno más”

Por Andrea Zondek
  • Presidenta Fundación Tacal

Caminando por las calles de Miami, me encontré con dos personas con discapacidad que miraban la playa. Me detuve y, como es habitual, les hice algunas preguntas y sus respuestas las quiero compartir con ustedes.

La primera fue si ellos trabajaban. Ambos respondieron que lo hacían en Goodwill, un grupo de empresas que uno podría definir como sociales, en definitiva, empresas protegidas. Las personas donan lo que ya no utilizan, ellos lo arreglan y venden nuevamente al público -en general- por sumas muy accesibles. Los dos estaban orgullosos del trabajo que realizaban, estaban en una sala y atendían a quienes deseaban encontrar algún producto.

La pregunta siguiente fue si en Estados Unidos tenían ley de cuotas para personas con discapacidad, como hoy la tenemos en Chile. Su respuesta fue inmediata. Allí no hay una política pública que favorezca la inclusión laboral, salvo empresas protegidas y mucho estímulo a través de medios de comunicación. La dificultad que nuestros ciudadanos chilenos tenían antes de la Ley 21.015 también las tienen los ciudadanos estadounidenses.

Se estima que en EEUU existen más de 56 millones de personas con discapacidad, pero sólo el 37% tiene un trabajo. Una gran brecha para un país del primer mundo.

Tanto hablar de desarrollo, del “primer mundo” y, lo concreto, es que las personas con discapacidad no tienen el derecho al trabajo asegurado, así como el resto de los ciudadanos norteamericanos.

Hoy, en Chile tenemos el privilegio de contar con una legislación que fomenta el empleo de las personas con discapacidad. Pero reitero, tenemos que hacer “la pega” y hacerla bien.

Lograr cambiar una cultura discriminatoria, por una que se mueva por la inclusión implica que, solamente, deben incorporarse aquellas personas que efectivamente tengan las competencias para desempeñar el trabajo al cual postula. Si no, flaco favor les hacemos, porque crecerá sin lugar a dudas el estigma de que las personas con discapacidad “no hacen bien el trabajo” y, por tanto, debemos entregarle nuestra solidaridad. Yo estoy convencida que cada uno tiene ciertas competencias y que, con formación para el trabajo, se logrará encontrar el empleo adecuado. Nunca debemos esperar limosna. Sí, exigir nuestro derecho.

Aprovechemos al máximo el avance que estamos logrando en materia de inclusión, porque estamos fomentando un derecho que no está presente en todas las potencias mundiales. Capacitemos, formemos e incluyamos a las personas con discapacidad. En Fundación Tacal, más de 2.600 personas con discapacidad hoy tienen empleo gracias al trabajo que realizamos. Estamos orgullosos del desarrollo de cada uno de nuestros jóvenes, hoy trabajadores chilenos, uno más.

*Fundación Tacal imparte cursos gratuitos para personas mayores de 18 años con discapacidad. www.fundaciontacal.cl; F: 2 232 10 700; Adolfo Ibáñez 469, Independencia.

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