Sobre la carne sin carne

Por Nicolás Copano

* Comunicador multifacético, experto en marketing y redes sociales y emprendedor por naturaleza.

Hace unos días comencé a leer sobre la estrategia de Phillip Morris para cambiar su foco del tabaco al mundo de los vaporizadores. Nunca me llamó la atención fumar (soy de la generación del “papi papi deja de fumar”, de Nubeluz) pero habla tanto del cambio de época. Los cigarros son la más notable extinción de los últimos diez años. Se notó en todos lados cuando la invasión de humo se detuvo. Los bares y clubes de baile indudablemente se volvieron lugares mucho más agradables.

Esa extinción de lo que nos daña también se puede aplicar al azúcar. Y por qué no, a la carne. La carne roja hoy se encuentra en un histórico retroceso. Y esto puede ser clave para la economía de muchos países.

Los últimos años se han destapado cifras con respecto al daño medioambiental que genera la industria ganadera, que obliga a repensar la alimentación, la cultura, las costumbres y utilizar las tecnologías y los avances en pos de dejar de destruirnos a nosotros mismos y a nuestro mundo.

Si bien, en un principio, el ser humano buscaba cómo cumplir con un mínimo de calorías para subsistir, hoy, tenemos acceso ilimitado a ello que nos llevan a índices nunca antes visto de sobrepeso, niños con principios de diabetes cuando antes sólo se veía en adultos y un sinfín de enfermedades bastante evitables si nos dedicáramos a tener una cultura de comer bien.

Por ejemplo, el consumo de carne ha bajado si se compara con el peak de la hamburguesa en Estados Unidos. Se ha mantenido una constante en el consumo a nivel global de carne, pero llegará a un punto en el que la industria no logrará satisfacer la demanda. Va en aumento. Entonces, se genera una tormenta perfecta, ignorancia, problemas medioambientales, industrias que abarcan más del 70% de la producción de carnes, aumento en el consumo y también aumento en la demanda, trabajos, enfermedades, fácil acceso, bajos costos y todo lo imaginable que sea negativo. La industria ganadera produce tantos gases de efecto invernadero y se utilizan tantos recursos en la producción para que llegue a estar en las estanterías que está en tela de juicio.

Hoy en Estados Unidos Burger King está introduciendo la “Whopper imposible”, hecha de carne sin carne.

Mark Post, padre de la primera hamburguesa creada en laboratorio, vaticina que de tres a cinco décadas será viable la industrialización de la carne de laboratorio. Esta carne es producida por células madres que se extraen del músculo de un animal vivo, no requiere sacrificio. Puede extraerse de aves, peces, bovinos, etc. Es amigable con el medio ambiente y también con nuestro cuerpo, puesto que los niveles de grasa son controlables -la grasa también se crea con el mismo método-; su período de creación desde que se inicia hasta que se consume, es mucho menor que el actual. ¿Qué tanto estamos dispuestos a ceder para comer una carne que es producida dentro de cubetas cambiando nuestros paradigmas y percepciones sobre lo natural? Es la pregunta que viene.

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