Santo trabajo

Por Hugo Tagle

* Sacerdote y columnista. Twitter: @hugotagle

La discusión en torno a las 40 horas de trabajo tiene para rato. Y muchas aristas. ¿Cómo combinar productividad y menos trabajo? Complejo el tema. Como dijo Ricardo Caballero, economista del MIT: “En Chile queremos trabajar como franceses y crecer como asiáticos”. Una cosa o la otra. El punto es que los franceses llegaron a donde están a punta de mucho sacrificio. Ahora, viven un poco de las rentas. Vamos a ver cuánto dura. En fin, tema complejo.

Entiendo la propuesta de las 40 horas y la intención. ¡Quien no la comparte! Los chilenos pasamos demasiadas horas en función del trabajo. No son sólo las ocho horas que exige la ley. Incluyamos las horas de desplazamiento, el camino a la casa, las preocupaciones del fin de semana. Cuesta “desconectarse” del trabajo. Unos pocos pueden realmente hacer vacaciones ininterrumpidas. La mayoría las hace en función de su trabajo. Muchos no trabajan para vivir: viven para trabajar. Y peor aún, mal pagados.

Pero, la verdad, no sé si estén las condiciones para disminuir las horas de trabajo. Todos los estudios sobre el tema llegan a un resultado similar: la baja productividad de los chilenos. ¿Como lograr trabajar menos pero crecer más? Complejo. Hay una suerte de rendimiento decreciente en nuestra forma de trabajar. Entre más tiempo pasamos en la pega, menos producimos. ¿Qué hacer? Espero que se llegue a un buen acuerdo por el bien de todos.

Como no tengo la receta mágica, me permito sí un par de sugerencias. Por de pronto, mejorar nuestra cultura laboral. Entre ello, evitar las pérdidas de tiempo. Los chilenos somos trabajólicos, pero a su vez desordenados, atarantados. Hay que dedicar más tiempo al cómo trabajar bien y luego, ponerse a laburar. Si se invierte más tiempo en reflexionar, pensar, y luego el trabajo físico, las cosas salen bien.

Nos cuesta trabajar en equipo. No se educa para ello. Se ha extendido la sensación de que trabajar con el otro es pérdida y no ganancia. “Prefiero trabajar solo”, se escucha mucho. También hay que mejorar los incentivos al trabajo. Cuando las personas sienten que su trabajo realmente es valorado y ha sido un aporte al sistema, todos ganan.

No trabajar de más. Acabar con las horas extra. Si se fuese puntual, tanto al inicio de la hora de trabajo como al término, creo que esta discusión desaparecería. Escucho una queja permanente que se hacen muchas “horas extra” (a veces no son más de 15 minutos, pero para quien tiene dos horas de viaje a su casa eso es una eternidad) que no se pagan. “Es que el jefe no se va y hay que esperar a que se vaya” escucho muchas veces. Fatal. Si se respetan las horas de entrada y salida, el tiempo de colación (ni más corto ni más largo) otro gallo cantaría.

En fin, como propuesta final, sugiero ser rigurosos en estos puntos. Algo ayudaría. Y bueno, para no ser menos, sugiero un punto medio en esto de las horas de trabajo. Lo mejor, jornada laboral flexible (como en muchos de los países que se citan en la discusión) y quizá una reducción escalonada para los próximos años.

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