Trump ganó un lugar en la historia

Por Raúl Sohr

* Analista internacional

El gobierno de Donald Trump pasará al olvido como muchos otros en Estados Unidos. Será recordado, sin embargo, por ser uno de los tres mandatarios acusados constitucionalmente. La imputación, aprobada el miércoles por la Cámara de Representantes, dividió a los parlamentarios sobre estrictas líneas partidistas. Los opositores del partido demócrata en masa, con dos excepciones, votaron por el impeachment. El partido del presidente, los republicanos, cerró filas sin una sola deserción contra la acusación.

Los cargos para buscar la remoción del jefe de estado fueron dos. Una, buscar que Ucrania investigase negociados del candidato demócrata Joe Biden. Trump condicionó el pago de 400 millones de dólares en ayuda militar a la entrega de antecedentes que permitieran atacar a Biden. Una conspiración con otro país, con fondos públicos, para influir en la política doméstica. La segunda causal fue la obstrucción a la investigación parlamentaria; no entregó la documentación solicitada y no permitió a varios de sus colaboradores brindar testimonios.

En el curso de la investigación afloraron numerosas irregularidades en el manejo de la política exterior de Trump. En particular los negociados de Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York y abogado personal del presidente que, entre otras cosas, logró la remoción de la embajadora estadounidense ante Ucrania porque interfería con sus operaciones por canales paralelos. Los manejos turbios de Trump han exasperado a los demócratas, que esperaban que dos años de investigaciones de Robert Mueller, ex director del FBI, permitieran establecer bases para su remoción. Mueller frustró estos anhelos al concluir que no hubo colusión entre la campaña presidencial de Trump y Moscú para perjudicar a Hillary Clinton, la candidata demócrata

Trump tiene, pese a todo, razones para estar satisfecho. Su partido está unido contra viento y marea en su defensa. Además puede estar tranquilo pues la acusación pasa ahora al Senado, que actúa como el jurado antes las imputaciones de los congresistas. Allí los republicanos tienen mayoría y se requiere de dos tercios de los senadores para aprobar la remoción del presidente. Ello no ocurrirá. En forma característica, Trump tuiteó: “Pueden creerlo que yo seré acusado por la izquierda radical, los vagos demócratas, Y YO NO HICE NADA MALO”.

El proceso del impeachment muestra un grado agudo de polarización política. Pese a una secuencia de escándalos, los partidarios del presidente se mantienen leales. El buen desempeño de la economía, la robusta creación de empleo y la línea dura frente a China y otros competidores gravitan más que lo que muchos perciben como las típicas rencillas políticas. El futuro de la conducción política en Estados Unidos es incierto.

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