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Revisa el backstage de la actriz Susana Hidalgo para Nueva Mujer

Fluye con la música, sabe tocar guitarra y sigue a intérpretes femeninas, como Patii Smith y Lauryn Hill. Por lo mismo, no es casualidad que la escuchemos cantar en La Llamada, un musical que invita a reír, recordar canciones y, por qué no, bailar al ritmo del trap. Hasta el 21 de octubre en el Teatro Nescafé de las Artes.

Por Carolina Palma Fuentealba

Susana Hidalgo (32) componía canciones antes de pisar una sala de teatro, a veces toca guitarra, un poco de batería y canta. Quizás influenciada por su madre, que hasta ahora participa en un grupo folklórico con su voz y guitarra, y, por supuesto, su abuela, quien tocaba el arpa.

Dependiendo de su estado de ánimo, vibra con los sonidos del rock, el hip hop, reggae, funk, flamenco, trap. Y sigue voces femeninas como Ana Tijoux, Fusa Nocta, Judy Mowatt, Nathy Peluso o Lauryn Hill. Su cuerpo también fluye con todos estos ritmos, tal como lo hacía mientras aprendía ballet, gimnasia rítmica o jugaba básquetbol. Por lo mismo, no parece extraño verla en su primer musical, La Llamada -espectáculo español que se convirtió en un fenómeno de taquilla-, porque en ese espacio puede mostrar todo su potencial.

Sí, los musicales le abrieron las puertas con Milagros, una monja soñadora que ha escondido sus deseos por años. “Cuando leí la obra, me encantó y amé a mi personaje. Lo tomé como una oportunidad de pasarlo bien, porque hace mucho tiempo que no hacía teatro, así que se convirtió en una linda instancia para reencontrarme con las tablas, la música, y seguir en movimiento. Si bien en un momento me sentí insegura, porque había cantado sólo en mi casa y en bares recién el año pasado, es un desafío que tomé con el respeto y dedicación que se merece”, comenta.

Decidimos vestirla de blanco, con un look limpio y minimalista, para destacar aún más su nuevo look. Un pelo corto que le da todavía más carácter. No se trató de una decisión personal: participó en Ema, la nueva película de Pablo Larraín y el personaje necesitaba esta apariencia. Aunque no es la primera vez que se atreve a tocar su pelo. "Me rapé en Octavo Básico y antes de entrar a estudiar Teatro, me corté el pelo al ras. Se relaciona con procesos de la vida intensos, quería sacarme un peso de encima".

Ahora no siente ese deseo, porque considera la actuación como el mejor lugar para abstraerse y salir de la realidad que a veces la abruma. Ni siquiera el hostil mundo del espectáculo la hace retroceder. “Con el Nicolás (Poblete) no tenemos problemas con la exposición mediática, porque somos bien bajo perfil. Respetamos mucho nuestro trabajo, nuestra intimidad, nuestra familia. Por lo mismo, la cuidamos, no la exponemos. No tenemos problemas en mostrarnos los dos, somos pareja, pero, más allá de eso, no”.

Dentro de sus próximos proyectos encontramos la teleserie La reina de Franklin, de Canal 13; las películas No quiero ser tu hermano, de los hermanos Badilla, y la The imaginary state, de Alan Fischer.

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