El emotivo show de despedida de Jorge González

Por Publimetro
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Parecía tener la mirada perdida. Ojos al infinito cada vez que interpretaba uno de los temas que seleccionó para su último show en el marco de "La Cumbre del Rock Chileno". Pero en cada sonrisa complice con Gonzalo Yáñez y en cada coro en que descansaba su voz, sus ojos volvían a cargarse de vida y su boca regalaba una sonrisa.

La chispa de irreverencia seguía ahí y destellaba cuando Jorge González convertía el Estadio Nacional en un lugar íntimo, contenido musicalmente por su banda. "Quiero que me ayuden a despedirme de estos amigos que me han acompañado siempre", fueron sus.primeras palabras, las que agradecían a Pedro Piedra, Jorge Delaselva y el músico uruguayo antes mencionado. 

"Trenes" dio inicio a la despedida de uno de los más grandes referentes de la música nacional, quien se centró en su material como solista para iniciar el que sería su última vez bajo las luces.  "Nada es para siempre" continuó una jornada que escaló en emotividad, cuando González entonó "Mátenme, quítenme, duérmame. No quiero fiestas, sólo quiero morir", estrofas de "Hombre", tema de su disco debut como solista. 

Cada vez que la voz de Los Prisioneros descansaba su rígida postura sentada y se reclinaba un poco para descansar su espalda, el público inmediatamente reaccionaban con aplausos. González continuó su adios con "Nunca te haría daño". Y como la fiesta era suya, hasta se despachó un cover personalizado de Bob Dylan, "Knockin' on heaven's door". Uno de los momentos en que se le vio distendido. Es que, pese a lo sensible del momento, el cantante evidenciaba concentración cada vez que se disponía a cantar y cada vez que su voz perdía fuerza, Yáñez salía en su auxilio.

También selecciónó para la ocasión "Cumbia triste", tema de su proyecto electrónico Gonzalo Martinez. Hasta ese momento, el público escuchaba con respeto, pero con "La brigada de negro" y "Mi casa en el árbol" empezó a involucrarse y a despedir a la voz de "Sexo".

"Amiga mía" fue la segunda canción de Los Prisioneros que por última vez sonó en voz de su compositor y que los presentes en el recinto de Ñuñoa pudieron corear junto a él. Acto segudio fue el turno del homenaje. El ministro de Cultura, Ernesto Ottone, se subió al escenario para entregarle la Orden al Mérito Artistico y Cultural Pablo Neruda. Ahi se pudo ver de nuevo ese sello irreverente de González, quien recibió inexpresivo el galardón y sin referencia a este, apuró el reinicio de su show presentando su próxima canción, "Tren al sur". 

La gente percibió que el final se acercaba y alguno intentaron un "González no se va". Para el cierre, "El baile de los que sobran", que contó con la participación de Isolina Arbulú, del grupo Nadie, fue una emocionate bajada del telón que en cada coro recordaba el inmortal momento que se estaba presenciando. El músico resposanble de una banda sonora de la vida de un país ponía fin a su más de tres décadas de carrera en sus términos y configurando un hito en la historia músical de Chile.  

Nicholas Townsend / PUB

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