Película chilena acapara aplausos en Cannes

“Magic, Magic”, de Sebastián Silva fue elogiada ayer en el evento del festival francés que baja el telón el domingo.

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No importa si es Sundance o Cannes, la reacción parece ser siempre la misma: la película “Magic Magic”, de Sebastián Silva, convence y saca aplausos. La cinta que reúne al director nacional con el actor Michael Cera ayer recibió elogios en la Quincena de Realizadores del festival francés.

Pese a que Silva admite que no es su película “más madura”-porque cree que “en términos emocionales” es inferior a “La Nana”- sí admite que es “densa”, y eso puede ser recibido de buena manera en la audiencia europea.

“Creo que es una película que los europeos pueden entender mejor que los norteamericanos, por no estar tan apegados a un género, a la enfermedad de querer definirlo todo. Me parece densa, pero nunca aburrida. Tiene comedia, acción. Me siento más cómodo mostrándola en Europa, donde es comprendida de forma más similar a cómo fue concebida”.

Silva estrenó “Magic, Magic” en el Festival de Sundance a comienzos de año, junto a su otro proyecto con Cera, “Crystal Fairy”. Y aunque las expectativas estaban puestas en esta última producción, la crítica lanzó más halagos a la cinta que ahora lo llevó a Cannes.

Este thriller sicológico sigue a una joven (Juno Temple) que durante unas vacaciones enfrenta una pérdida del sentido de lo que es real. “La esquizofrenia es la peor tortura posible”, dice sobre la historia el cineasta, quien apuesta por esa enfermedad mental y por el egoísmo e irresponsabilidad del resto de protagonistas para cocinar su drama”.

La idea del filme partió de una noticia leída en un periódico sobre una joven que se va de vacaciones con un grupo de amigos y empieza a comportarse de manera incoherente hasta perder la razón, en la que vio la posibilidad de “jugar con un género que no tiene ningún fin, ni político ni social, sino que es solamente estético”, agrega el cineasta.

Y la elección del título no hace más que reforzar su voluntad de descolocar. “La película invita a que las cosas se pueden tornar paranormales e inexplicables, y cuando termina se ve solamente como un caso clínico de esquizofrenia paranoide. La magia nunca se asoma pero está constantemente como una promesa. Es como una promesa falsa”, concluye Sebastián Silva.

efe

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