Columna de @Televisivamente: Breaking Bad es (y hace) historia

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Se acabó. Ya no nos podemos auto-convencer con un “Bueno, todavía quedan 8 episodios”. No, ya no. La persona que no haya oído o leído sobre Breaking Bad en las últimas semanas debe vivir en una botella. La aclamada serie creada por Vince Gilligan ha llegado a su final el pasado Domingo con grandes cifras de rating. Siendo alabada por la crítica y, más importante, por los millones de fanáticos y espectadores en el mundo que la siguieron por 5 temporadas.

Breaking Bad es una serie fácil de seguir pero compleja en su estructura. Hilos que se cruzan por doquier nos narra la historia del personaje que podemos odiar pero que, a la larga, logramos comprender. Walter White debe ser el personaje más camaleónico que se haya visto en una serie televisiva. En él podemos ver como cualquier persona de intachable conducta e inofensiva apariencia puede convertirse en un monstruo capaz de llevar un negocio absolutamente ilegal con un único propósito: Mantener a su familia económicamente luego de que se le diagnosticara un cáncer pulmonar.

Pero Walter no está solo. Consiguió la ayuda de su ex estudiante Jesse Pinkman con el cual lograron crear la metanfetamina más pura que se haya visto en Alburquerque, en América y Europa. La relación de Walter y Jesse ha estado siempre en un constante tira y afloja. White y Pinkman han sido, el uno para el otro, profesor y estudiante, compañeros de trabajo y negocios, amigos, confidentes, “padre e hijo”, competidores y, finalmente, enemigos. Es en esa lucha interna donde Walter ha salvado en numerosas veces la vida de Jesse pero que también lo manipula de una manera casi maestra.

Es en esta Quinta y última temporada donde hemos visto la debacle total de la familia White. Con un Hank enterándose de que su cuñado ha sido el Heisenberg que ha estado buscando desde hace más de un año. Con Walter convertido en una bestia sedienta de venganza que no dejará nada a su paso, con también un Jesse ciegamente esmerado en destruir a su mentor, al profesor de química que nunca tuvo y al “cocinero” de metanfetaminas que le abrió los ojos y lo llevó la destrucción. En nuestra memoria quedará Ozymandias, ese capítulo donde todo colapsa, todo se desvela, todo cae por su propio peso.

Breaking Bad trata sobre el cáncer de Walt. Pero es también donde Walt se transforma en el cáncer que va matando todo a su alrededor, destruyendo a su familia, sus amigos, incluso a sus empleadores. ¿Es Breaking Bad el mejor relato de la televisión en el último tiempo? Probablemente si. Aunque no debemos dejar de lado joyas como The Sopranos y The Wire. pero el legado de Jesse Pinkman, Walter White y, principalmente, de Vince Gilligan cambiarán la forma de escribir historias. Es una tremenda novela televisada sin restricciones y sin censura. Extrañaremos a Walt, Jesse, Skyler, Walter Jr, Marie, Hank, a Saul (Aunque parece que, con el spin off, no creo que lo extrañamos por mucho), a Mike, etc.

Breaking Bad es (y hace) historia con cinco temporadas soberbias. Es una obra maestra que llega a su fin (y tiene el lujo de hacerlo. Muchas series son canceladas dejando las historias totalmente inconclusas). somos testigos de un inicio, un desarrollo y un final que nos llegó a lo más profundo de nuestro ser. Es de esperar que llegue otra serie y suba un peldaño más en la narración que se logró con esta serie. Es difícil, pero no imposible.

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