10 años después: el reencuentro de los "peores amigos" del cine

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Conversamos con Ariel Levy (Roberto), Nicolás Martínez (“Condoro”) y el argentino Sebastián Muñiz (“Papitas”) sobre la película que se estrenó ayer. La conversación fue tan delirante que decidimos reproducirla tal como fue.

Partamos contigo, Sebastián. ¿Cómo conociste a Nicolás López? ¿Cuándo fue la última vez que estuviste en Chile?

Sebastián: Con Nicolás nos conocimos el 99 en un festival ultra Z de Mar del Plata. Él ni siquiera había hecho una película, estaba distribuyendo “Ángel Negro” de Olguín y yo estaba presentando una película que se llamaba “Nunca asistas a este tipo de fiestas”. Entonces él la vio y quedamos medio amiguetes y no nos separamos más. La última vez que vine fue para “Santos”, ahí hice un personaje que se llamaba Busiek. La verdad es que estoy contento de reencontrarme con ellos, no nos juntábamos los tres desde hace 10 años. Sobre todo con Ariel, porque a “Pollo” (Nicolás Martínez) ya lo había visto, aunque igual me gustó encontrarlo…

Nicolás: No, si ya dijiste que sobre todo con Ariel.

Sebastián: Perdón.

Ariel: Yo no estuve en “Santos” por si acaso. Quiero aclararlo solamente.

Ya, no hablemos de “Santos” mejor… Díganme: ¿cuánto tienen de sus personajes?

A: En cuarto medio yo era como Roberto en “Promedio Rojo”, pero no he cambiado mucho aparte del peso. Mantengo casi los mismos amigos, el mismo sentido del humor, gustos muy similares. Sí desarrollé una sociabilidad más grande y eso me tiene contento. En cambio, ahora Roberto es hipster, arquitecto, vive en Nueva York, tiene un loft. Yo soy antihipster, popero de alma, no me gusta andar escuchando la banda que nadie conoce y después andar diciendo ‘¡se vendieron!’.

N: Pero decir “antihipster” es muy hipster.

A: Entonces soy anti esnob.

S: A mí me gusta pensar que todos mis personajes habitan en mí, que hay algo mío dentro de “Papitas”. Y definitivamente mi niñez está muy presente en él. “Papitas” es un adulto que tiene el cerebro de un niño, habla y piensa el mundo como un niño. Así lo tratan los demás, le quieren cumplir sus deseos, lo tratan bien. Y muchas veces uno se encuentra en la vida pensando: “Estoy siendo un pelotudo, estoy pensando esta situación como un niño en vez de como un adulto”.

Y “Condoro”, ¿te identifica?

N: No sé, pero me gustan los personajes de carácter, bien enfermos. Yo soy al chancho, soy extremo, no me gustan las cosas a medias ni ser conciliador. No es que me guste provocar pero me gustan los personajes que son extrapolados porque te pasa algo con ellos, te hacen ruido. Que no sean normales, planos, como el color beige.

¿Qué tanto han cambiado sus personajes entre la primera y la segunda película?

A: Roberto tiene ahora un disfraz. Yo creo que uno nunca deja totalmente de tener la personalidad que se forja cuando es adolescente, en cuanto a gustos, traumas y grupo de amigos. Pero Roberto deja de hacer cómics, reniega de eso, lo tiene reprimido y bloqueado por sus traumas.

N: En cambio, “Condoro” es el mismo imbécil. Más viejo, con barba.

A: Ahora es Tony Stark.

N: Eso es lo interesante, que igual es divertido tener que hacer un personaje diferente pero que no cambia con el paso de los años, sólo está más viejo. Sigue siendo el mismo idiota, pero antes era un idiota general, en cambio ahora es un idiota especialista. Eso sí, no hace nada por la vida, es un lastre. O sea, sí tiene trabajo, es auxiliar del colegio donde estudiaba.

A: Se quedó pegado en el colegio.

N: Pero no se propone mucho más. Simplemente vive feliz.

S: De hecho hay un momento en que en medio de una discusión dice “Loco, yo soñaba con ser lo que soy. Siempre me quise quedar donde me quedé y estoy orgulloso de ser el pelotudo que soy”.

A: Es como Evelyn Matthei: pelotuda pero consecuente. Además tienen un corte de pelo parecido.

N: Aclaro que en la primera parte era mi pelo, pero ahora es peluca porque no tengo.

¿No pensaste en aparecer con tu pelo real ahora?

N: Yo creo que no quisieron mostrarlo pelado para que la gente me identificara más con “Condoro” que con el barman de “Qué pena tu vida”.

A: ¡Ese pelo es su sello!

N: Sí, sería como sacarle la capa a Superman.

A propósito, ¿cuál es tu personaje favorito? ¿”Condoro” o el barman?

N: Yo creo que ambos son mi tipo de personaje, quiero seguir haciéndolos, es mi tipo de papel, es mi tipo de comedia. No podría escoger uno, cada personaje es un tentáculo nuevo. Quizá el barman fue más osado, porque es complejo, un barman-gay-reprimido-barbón y además un pesado de mierda, entonces a él le puedes sacar más matices porque tuvo una trilogía completa para sacarle partido. Por eso para mí es más entrañable.

¿Y “Papitas”?

S: “Papitas” no ha madurado nada. En cambio, yo sí, definitivamente, nadie es la misma persona diez años después.

N: Yo sí.

S: Sí, de vos lo sabía. Te notaba así. Igual, como dice López en el tagline de la peli, uno termina siendo “igual de viejo, igual de pelotudo”.

A: Cómo que pelotudo, si es “igual de pendejos”, poh.

S: Pero igual se entendió.

A: Es que es una rima.

S: Aaaah, es verdad, no me había dado cuenta. Es cierto. Bueno, estuve muy “Papitas” en esto.

¿Y ustedes han cambiado?

N: Igual he cambiado. Estoy más ancho, más barbón. Entremedio pasé por “Santos”, “Transantiaguinos”, fui papá… Es divertido, porque mucho fan identifica a “Condoro” y al barman, pero no se dan cuenta que son la misma persona.

A: A mí me pasa lo mismo, mucha gente no hace el nexo entre Roberto y yo. Nicolás posteó una vez una foto o trailer de “Promedio Rojo 2” en Twitter y alguien le respondió “Oye, ya, bacán que hayan hecho la segunda parte, pero debería haber sido con los mismos actores, nada que ver que ahora porque estai con Levy trabajando lo pongai en todo”.

¿Están de acuerdo con que López quiera hacer una secuela de esta película cada 10 años?

A: Sí, a lo “Antes del amanecer”. Nicolás quiere ser Linklater.

N: Nicolás quiere ser Truffaut. Raya con Antoine Doinel.

A: Me gusta. A ver, en 10 años más yo tendría 40. Podríamos tener hijos, a lo mejor entre nosotros. “Condoro” marqueando a los hijos de Roberto, Roberto retándolos, “Papitas” jugando con ellos. Sería divertido.

S: O con mutaciones, necrozoopedofilia también. Habría algo de eso seguro.

Por: Francisco Ormazábal / Publimetro

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