Stefan Kramer: "Imitar a Bachelet fue peludísimo"

El 05 de diciembre el comediante estrena su segunda película. La primera tuvo una taquilla de 2.100.000. Respecto del resultado de la que está por debutar en la pantalla grande, admite que nunca queda conforme, pero asume que lo dio todo.

Por

El 05 de diciembre el comediante estrena su segunda película. La primera tuvo una taquilla de 2.100.000. Respecto del resultado de la que está por debutar en la pantalla grande, admite que nunca queda conforme, pero asume que lo dio todo.

Las expectativas pueden estar en nivel extremadamente altas, pero Stefan no transita por la desesperación, lo suyo es el hacer constante.

¿Cómo te encuentras en términos de expectativas de la película habiendo ya hecho una muy exitosa?

-Trato de no tenerlas porque ahí te matas.

Es un ejercicio lapidario ése…

-Sí porque es lo que uno hizo, se entregó, se sacó la cresta para que resultara, lo demás ya depende de la gente, de que vayan al cine, de cómo encuentren la película, cómo les llegue. Pero el esfuerzo ya está hecho, el amor, lo trabajado no lo quita nadie, como que me siento bien.

Pero tu trabajo genera muchas expectativas en la gente, eso es evidente…

-Sí, hay que hacerse cargo de eso, pero no vivo soñando con eso. Se está trabajando para que suceda ahora lo comercial de que vaya la gente al cine, a la promoción, harta visita, entrevista, que es la parte venta, está todo jugado, hecho como lo teníamos que hacer.

¿En jerga Mañalich amerita un “cumplido”?

-Sí, pero lo bueno es que yo ya estoy pensando en lo que voy a hacer ahora, en tratar de fijarme otro objetivo, para que no haya tanto bache. He aprendido a matizar lo que significa terminar un proyecto y ese vacío que viene después, hasta que se te ocurre otra cosa.

Que de hecho es el punto de inicio de la película…

-Sí, pues, como que hay que tener un plancito, por más de que no me ponga a trabajar altiro. Antes de que terminara este proceso (empecé)… ¿para dónde tiene que ir la cosa?

¿O sea que tu cabeza está permanentemente funcionando?, ¿no te puedes desenchufar?

-Sí, pero igual los momentos que uno tiene de tranquilidad con la familia o estar disfrutando el paisaje se agradecen harto. Y uno los va teniendo, cuando uno va como cerrando candados cuando va cumpliendo cosas.

La película anterior tuvo más de dos millones de espectadores, ¿ésta no puede tener menos?

-Que sea lo que pase, tampoco le tengo miedo a no alcanzar esa meta, son cosas diferentes hechas en tiempos distintos, distintos mensajes, ahí uno va tanteando qué es lo que más le interesa a la gente, al todo. Si le simpatiza más la historia familiar, más humor, más chistecitos. Vamos con todo para delante.

¿Por qué elegiste a los personajes de Arturo Longton y “Negro” Piñera como tus partners de la película?

-Porque trato de asimilar personalidades de mi equipo de trabajo. Yo tengo una relación con mi productor, el “Jota”, con el que somos ultra hermanos y trato de robarle todas las cosas que pasa él conmigo, eso trato de traspasárselo a Longton y él hace el servicio del “Jota” conmigo. Y con el “Negro” me inspiro en (un tipo) que nos cuidaba la productora, un amigo, voy tratando de mezclar en mi vida diaria para meterlo al guión y que sea como natural de este comediante. Y me encanta porque voy al set e improviso y creo que son personajes bien humanos, como que logro salirme un poco de lo que son ellos y me meto en la historia, ellos ayudan harto.

Imagino que tienes muy buena relación con los dos…

-Sí, por eso los invité, es como una forma de agradecerles que existan.

¿Te gustó la película?

-Sí, pero nunca quedo conforme, si no me retiro.

Pero eso implica una oportunidad para reivindicarse…

-Sí, para mejorar. Si hacer cine es muy difícil, manejar el buque de toda la gente, tener la historia, el guión bien hecho, salir a grabar, no equivocarte, no atrasar al grupo, son millones de factores que son ajenos al contenido, que manda también. Por eso uno queda contento con haberlo dejado todo.

Respecto de los personajes, ¿cuál consideras que es el mejor y el peor logrado?

-No voy a insultar a ningún personaje, porque todos se la jugaron para estar ahí en todo sentido.

¿Y no hay favoritos?

-(Camilo) Escalona y (Carlos) Larraín como que están siendo mis favoritos de la película, están bien divertidos y provocan al final que incluso uno los quiera.

La participación de Iván Fuentes en la película es bastante especial…

-Cuando busqué un personaje noble, que necesitaba la historia para poder generar un poco de conciencia, empecé a verlo a él y me comenzó como a impactar su discurso, porque era cargado de buena energía y sin odio, no había escuchado eso antes. Es como “está bien, bienvenido el capital, no tenemos nada en contra de los empresarios, todos queremos lucas, pero respetemos el entorno, los ríos, el viento”, tú escuchas eso y es como “pucha, qué rico, qué buena onda, existe”. Entonces viajé a Aysén a conocerlo y nos trató la raja, hicimos un asado de cordero, le conté que iba a hacer esto.

¿Y cómo recepcionó él tu iniciativa?

-Contento. E igual fue una buena experiencia para mí además de ir a observar a alguien conocer su realidad, lo que él ha hecho todo este tiempo, conocer a su familia, vivir un poco lo que él está viviendo ahora.

En la película hay un reconocimiento a Iván Fuentes, es evidente…

-Sí, pero también humor. Él me decía “igual me vai a agarrar para el hueveo, dale no más”.

¿Él no la ha visto?

-No, pero se la conté entera. Bacán, tuvo un final medio ochentero ahí. Es bueno (emocionarse) y luego reírse.

Entre Bachelet y Matthei, ¿a quién te costó más imitar?

-Bachelet obvio, peludísimo. Además hubo un tema físico, hay una cosa con el cuello que la hablábamos. Hicimos una prueba de maquillaje que nos gustó al principio, después los dientes quedaron muy largos, hubo una serie de cosas.

Por: Carolina ceballos / Publimetro

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo