Problemas económicos de Robin Williams podrían complicar herencia de sus hijos

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Una duda que ha surgido tras la trágica muerte del comediante Robin Williams es la cantidad de dinero que tenía al morir. El actor, que fue uno de los más rentables de los años 90, incluso ofreció pagar los gastos médicos de su amigo Christopher Reeve tras el accidente a caballo que lo dejó paralizado en 1995.

Pero tras su último tratamiento de desintoxicación en 2006, el actor se divorció por segunda vez, tras lo cual terminó pagando más de 20 millones de dólares en arreglos. “El divorcio es caro. Es como romper tu corazón a través de tu billetera”, dijo en 2013 a la revista Parade.

Es así como, mientras en 2012 se estimaba que el patrimonio del actor ascendía a los 130 millones de dólares, sólo un año después la situación había cambiado, y el mismo actor contaba que estaba a punto de la bancarrota y que tendría que vender su casa de 35 millones para salvarse. Por eso aceptó protagonizar “The Crazy Ones”, su primer papel en televisión en casi 30 años.

“La idea de tener un trabajo estable es maravillosa. Mis otras dos opciones son recorrer el país haciendo stand up o trabajar en películas independientes por el salario mínimo. Y tengo cuentas para pagar. Mi vida se ha empobrecido, en el buen sentido”, decía en una entrevista en septiembre pasado.

Pese a su poco agraciada situación, el actor creó en 2009 un fideicomiso para dejar herencia a sus tres hijos, la que estaba siendo entregada aunque el actor estuviese con vida. La idea era entregarles el dinero por partes para evitar que lo malgastaran cuando muy jóvenes: al cumplir los 21 años recibirían un tercio de su parte, a los 25 recibirían la mitad, y a los 30 recibirían la totalidad.

No se sabe cuánto tenía el actor en el fideicomiso, por lo que se desconoce si su patrimonio al morir conseguirá pagar la cifra prometida, considerando que hay dos de ellos cuya parte aún no ha terminado de pagarse.

El actor tenía una relación cercana con sus hijos Zachary, de 31 años, y Cody, de 22, pero especialmente con Zelda, su hija de 25 años, a quien habitualmente llevaba a ceremonias como acompañante.

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