Tío Emilio se tuvo que dar por muerto para hacer caer a maleantes

Este lunes "En su propia trampa" caerán delincuentes que estafan con enfermedades catastróficas. Emilio Sutherland estuvo una hora en un ataúd simulando su muerte a raíz de un supuesto cáncer de estómago.

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Si el primer capítulo estuvo marcado por la magia y la vidente VIP con el que abrieron la cuarta temporada de “En su propia trampa”, esta vez será el turno de una empresa dedicada a vender productos que prometen terminar con enfermedades catastróficas.

Emilio Sutherland, el animador y rostro de las situaciones que se recrean en el espacio para hacer caer a delincuentes, está feliz con el resultado de su primer capítulo que logró marcar 18.5 puntos de rating.
Hoy, “tío” Emilio se hará pasar por un enfermo de cáncer crónico de estómago en lo que será el segundo capítulo de “En su propia trampa”, que busca reflejar el fraude de una empresa que está funcionando en 19 países del mundo y que ofrece un producto que a través de  la seremi de salud autorizó como alimento y se utiliza como un medicamento que cura cáncer,  VIH y depresiones, entre otros.

“Este grupo  busca vendedores con atractivos anuncios como ganar mucho dinero en pocas horas de trabajo. Fuimos a estas charlas y le prometían a sus vendedores millones de pesos en sueldo y además los instruyen para que digan que sus productos mejoran enfermedades catastróficas”, pormenoriza Emilio.

De tío Emilio a tío Juan

Emilio Sutherland se convirtió en el tío Juan para transformarse en un paciente de esta empresa. Los vendedores le prometieron que con sus medicamentos se sentiría mejor y que, incluso, podría dejar la quimioterapia.

“Me vendieron un producto que costó 70 mil pesos y en 15 días más debían venderme otra dosis más, pero se encontraron conmigo en un ataúd”, explica el periodista.
Respecto al capítulo de esta noche, está confiado en que será igual o mejor que el que abrió la temporada. “Le tengo mucha fe a este capítulo. Es muy atractivo, ya que va a revelar engaños que no sólo se estarían cometiendo en Chile. Es relevante por lo peligroso que es para la comunidad y para los pacientes que están realmente enfermos de estos males catastróficos”, dice Sutherland.

Con respecto a su experiencia en un ataúd, haciéndose pasar por enfermo terminal admite que no fue nada grata. “Es una de las experiencias más terribles que me ha tocado vivir cerca de una hora. Además de darle una lección a estos charlatanes, me reí mucho. Lo más importante es que este es un mensaje muy masivo a toda la gente que está  siendo engañada, porque son productos que se venden  en todo Chile”, concluye Emilio.

Mónica Farkas /Publimetro

 

 

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