Junto a Buda Carola Arregui busca paz en el norte

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“Creo que para los más chicos, los más jóvenes ha sido más complicado entrar en un sistema donde es todo mucho más ecológico y donde se tienen que insertar en un lugar donde realmente escasea la comunicación. Ellos están acostumbrados a funcionar con Whatsapp, pero ha sido súper bonito porque nos ha dado la instancia de poder conectarnos entre nosotros y hacía mucho tiempo que no veía eso de mirarse a los ojos, poder conversar”, es lo primero que dice Carols Arregui cuando le preguntamos cómo ha sido para ella instalarse en Chañaral de aceituno para registrar la nueva vespertina de TVN, “Caleta del sol”.

“Es lo que también queremos transmitir a través de la teleserie, conectarse con la naturaleza, la espiritualidad, lo bello que tenemos alrededor”, dice la actriz que en la teleserie interpreta a Elena, una mujer que tras ser engañada por Francisco (Patricio Strahovsky) se instala en el norte, donde se reencuentra con su amor de juventud, Crescente (Francisco Melo), a quien abandonó en el pasado.

Respecto de los costos que implica estar lejos de su familia (aunque el elenco de esta teleserie lo integra también su hija Mayte Rodríguez), Carolina admite que “echa de menos. Igual hubo una preparación. Y es bueno que a una la echen de menos, uno aprende a valorar más a las personas en la ausencia. Pero igual nos hemos dado la instancia de contar con la familia y los hijos”, dice luego.

Cómo hacen para entretenerse en un lugar como la caleta donde está instalado el elenco? Arregui dice que “cada uno en su onda se reúne, conversa, pero no ha habido mucho tiempo porque hemos estado con grabaciones muy intensas. Y el resto es ir dormir, descansar y estudiar. Porque trabajar en exteriores… el desgaste es mucho más que ir y trabajar equis cantidad de horas en estudio e irte para la casa de vuelta. Invita a descansar más que a parrandear, aunque los cabros más jóvenes igual nomás”, cuenta admitiendo que a veces comparte un vino en la noche.

“Veo tele, escucho música, tengo mi Buda que me acompaña con mi onda zen, siempre es bueno darse un momento en el día de relajo, descanso, de desconectarse del ‘acción’ y todas las indicaciones. Es rico darse un momento de paz, tranquilidad. Es el alimento del alma en el día para seguir funcionando con armonía, para la jornada siguiente estar en buena onda con el resto de los compañeros porque convivir diariamente con los compañeros no es fácil, es como una especie de reality”, transparenta.

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