Ministra Barattini: "El desarrollo cultural de un país no puede estar en manos del mercado"

La secretaria de Estado nos recibió en su oficina y conversó extensamente de diversos temas que atraviesan su gestión al frente del Consejo Nacional de las Artes y la Cultura que espera dejar en categoría de ministerio.

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Diversos son los temas que aborda Claudia Barattini en una extensa conversación que accedió a tener con Publimetro en momentos en que el Consejo Nacional de las Artes y la Cultura, entidad que lidera y a la que llegó junto a la Presidenta Michelle Bachelet en marzo último, se encuentra en un intenso proceso de consulta a los pueblos originarios de Chile de cara a la consolidación del organismo que encabeza como ministerio.

Con seis meses en su cargo, ¿cuál es evaluación que hace de su gestión?
-Ha sido intensa, pero muy desafiante y productiva. Tenemos desafíos tan grandes en el Gobierno de la Presidenta para estos años. Y además teníamos medidas importantes en los primeros 100 días que nos tuvieron corriendo para cumplir las metas. Estoy satisfecha porque la envergadura del programa de Gobierno nos ha obligado, en seis meses, no sólo a hacernos cargo de la ordinaria administración del Consejo Nacional de la Cultura, que es lo que hace un ministro cuando se instala, hacer las designaciones y abordar lo que normalmente aborda este Consejo. Lo hicimos y hemos ido cumpliendo con cuestiones importantes. Por ejemplo, fondos que se lanzaron con total normalidad, pudimos introducir algunas modificaciones para la convocatoria que nos tocó instalándolos, entendiendo que los fondos son en el consejo actual la principal política pública de fomento a la creación cultural, la distribución de fondos a la creación, distribución y circulación de bienes culturales. Estoy satisfecha porque hemos podido cumplir con la continuidad de la gestión sin sobresaltos de ningún tipo, pero el desafío mayor es caminar y mascar chicle, porque era hacerse cargo de la gestión normal y empezar a trabajar de inmediato en todas las medidas para implementar el programa de Gobierno, que tiene desafíos nuevos. Eso significa en seis meses unidades que este consejo no tenía, concretamente en el ámbito de los pueblos originarios.

Que es el gran tema del Consejo hoy…
– Porque estamos en la consulta, pero también lo es el patrimonio, este consejo normalmente no tenía competencia en este tema, sólo en tema de patrimonio inmaterial, pero lo que tiene que ver con patrimonio material es competencia que históricamente ha estado en el ministerio de Educación a través de la Dibam (Dirección de bibliotecas, archivos y museos), en cambio nosotros tuvimos que instituir rápidamente una unidad de patrimonio para hacernos cargo de una de las medidas del programa de Gobierno, una de las cuales era de los 100 días: un programa de recuperación patrimonial emblemática en cuatro regiones del país, un programa piloto que intenta innovar en la aproximación a la recuperación patrimonial como se ha hecho históricamente, con participación ciudadana, programas de emprendimiento. Eso partió, pero tuvimos constituir unidades profesionales que no existían, tuvimos que meternos en ámbitos de competencia que no eran tradicionales de este consejo. Eso ha sido bien importante. También nos hemos metido en temas nuevos, como el de TV y TV pública, estamos trabajando con el ministro Álvaro Elizalde, con la Segegob para definir la nueva política de TV pública del canal cultural, que son compromisos del programa de Gobierno y que es un ámbito en que no teníamos competencia. Y nos hemos preparado para la discusión presupuestaria, generando diez nuevos programas de los que mejor no hablar ahora porque todavía no está aprobado el presupuesto, pero tenemos un compromiso de aumento presupuestario, que no se produce simplemente porque uno pida plata.

Hay una suerte de regateo…
– Hay regateo, pero antes hay todo un trabajo técnico que significa generar nuevos programas que tienen que pasar por una evaluación externa que la hace la propia dirección de presupuesto. Generamos diez programas para poder tener los instrumentos y pedir recursos.

Argumentar el incremento…
-Claro. Y eso es todo un trabajo técnico que se hizo en los primeros seis meses, fue muy potente porque presentamos diez nuevos programas y veinte reformulaciones a programas preexistentes.

Harto trabajo…
-Sí. Y nos fue muy bien porque tuvimos el máximo de la calificación de lo que presentamos, diría que evalúo la gestión como muy satisfactoria desde el punto de vista de los logros del trabajo.

La Presidenta siempre dice que no va a ser un manantial de promesas que no puede cumplir…
-Nuestro programa de Gobierno es nuestro manantial de promesas. Son gobiernos cortos, de cuatro años. Y éste es un gobierno profundamente reformador, no sólo en cultura. Las tres principales reformas, como la Tributaria, que ya afortunadamente se aprobó en el parlamento, que nos va a generar las condiciones para hacerse cargo de todas estas tareas que se prometieron en campaña. El programa de Gobierno es la hoja de ruta, fue el compromiso con la ciudadanía y los ministros estamos mandatados para ejecutar lo que la Presidenta comprometió con la ciudadanía. Y en cultura es mucho. Lo que no he nombrado es que tuvimos que trabajar en la formulación de un anteproyecto de la indicación sustitutiva que va a generar el ministerio de Cultura, hoy sometido a consulta indígena y otros procesos de consulta. En seis meses hemos hecho mucho.

Es bastante. Así y todo usted ha transparentado que cuando le ofrecieron el cargo no pudo decir que no, y que recibió el llamado escasamente 15 horas antes de ser anunciada…
-No hay mucho tiempo para pensar, respondí de ímpetu pero sin tener clara noción de cómo iban a ser estos seis meses y cómo han sido.

Pero usted antes había trabajado con la Presidenta Bachelet cuando fue agregada cultural en Italia…
-Sí pero no quiero decir que es una pega menor, porque es maravillosa la de agregada cultural en Roma, pero no tiene nada que ver con la envergadura de esto. Era la única vez que había trabajado en el Estado.

Antes lideró distintas asesorías, como Stgo. a mil…
-Claro, todo mi trabajo había sido desde la ciudadanía, en organizaciones sin fines de lucro, gestión cultural, cooperación internacional, relacionado mucho con el Estado, pero no tengo una experiencia grande en el Estado, también necesito aprender a trabajar con las lógicas del Estado. Es distinto.

¿Y qué la ha sorprendido de trabajar en el aparato estatal?
– Lo más positivo es darse cuenta de la tremenda oportunidad que uno tiene, desde el Estado, de cambiar los destinos del país y poder generar políticas públicas para todo Chile, repensar la cultura es enorme. Acá el horizonte de acción es el país. La oportunidad que genera trabajar en el Estado, con un cargo desde un sector es maravilloso desde el punto de vista de la potencialidad que eso tiene. No se compara a nada que uno pueda hacer en el ámbito privado.

¿Y lo más complicado?
– Que tiene lógicas administrativas complejas.

¿Habla de la burocracia?
-Sí, porque el Estado está usando recursos que son de todos los chilenos. Debe estar sometido a reglas muy fuertes y a veces desde lo privado, es mucho más flexible. Acá hay reglas que cumplir, uno está siempre bajo el escrutinio público, es la parte más antipática, en lo personal he recibido críticas… Eso de estar en el escrutinio público no es agradable.

Y la hace estar en una permanente vitrina, lo que a veces la favorece y en otras oportunidades no tanto. Eso, ¿cómo la afecta?
– En lo personal uno aprende a convivir con eso rápido. Al principio (me afectó) mucho, porque uno ha sido una ciudadana anónima, a diferencia de otros ministros de Cultura que me precedieron, que eran figuras públicas como Luciano Cruz-Coke, Paulina Urrutia, personas que están acostumbradas a estar en lo público. En mi caso siempre he sido una trabajadora anónima. Lidiar con eso es fuerte a los 50 y pico de años. Es fuerte pero uno se acostumbra rápido, no queda otra. Porque la labor de un ministro es fuerte, es estar en lo público, explicar lo que se hace, incentivar a la ciudadanía a ocuparse de la cultura, eso es parte de la pega. Cuesta entenderlo cuando uno llega, pero es parte del trabajo de un ministro estar además, sometido a la crítica, porque eso es correcto en democracia.

Yendo a lo concreto, uno de los desafíos inmediatos es darle al Consejo rango de ministerio…
– Diría que es nuestro principal desafío institucional de los cuatro años. Estamos concibiendo un ministerio de Cultura para Chile para los próximos 40-50 años. Es una tarea mayor, me daría por satisfecha si en este período dejamos instalado el ministerio. Es la tarea más estructural que tiene esta gestión para los próximos cuatro años.

Por lo que dice, se podría pensar que la consolidación del ministerio está muy bien aspectada…
-Está bien aspectada desde el punto de vista de que se va a tener un ministerio al final de este proceso, espero muy legitimado porque va a ser el resultado de un proceso de consulta con muchos actores. Creo que éste va a ser el proyecto de ministerio más discutido y más consultado en la opinión pública.

Y más democrático…
– En ese sentido, más democrático. Estamos ejerciendo esa función de consulta democrática de diálogo con sectores profesionales en todo lo que al ministerio le afecta. Desde los artistas hasta las comunidades. Pueblos originarios para qué decir, ahí estamos haciendo harto, en la idea de que Chile tiene que transitar desde la idea de cultura chilena única, aquí hay una deuda histórica con los pueblos originarios de este país.

Lo que implica que la administración Bachelet y usted puntualmente, se está haciendo cargo de esta deuda histórica, lo que no deja de ser significativo
-Totalmente. La Presidenta (el 18 y 24 de junio) anunció esta política para los pueblos originarios en La Moneda, con discursos muy contundentes en los que expresa esta necesidad de un nuevo trato. Hay un reconocimiento de los pueblos originarios. No sólo cultural, tiene varios ejes.

¿Cuáles serías los grandes beneficios de pasar del Consejo a establecerse como ministerio?
-La primera es poner al sector cultural del país en un estatus dentro del Estado tan importante como otros sectores, como el de economía, salud, minería, etc. Hasta hace muy poco se discutía si el ministro de Cultura era o no ministro.

Una especie de subestatus…
-Es todavía un subestatus. Hay un montón de actos administrativos que esta ministra no puede hacer, dependo de educación todavía. No puedo firmar decretos, estoy homologada a un jefe de servicios pero con rango de ministro.

Y entre tanto esfuerzo por consolidar el ministerio… ¿Hasta qué punto siente usted que el chileno se siente ávido de consumir cultura?
-Hay mucho que hacer para que la gran producción cultural que hay en Chile de nuestros artistas llegue masivamente a los chilenos. Tenemos tremendo desafíos. Chile tiene índices dramáticos en relación a la lectura en Latinoamérica. Hay una avidez de cultura muy grande y nosotros estamos obligados a ayudar a que eso florezca, contamine a otros lugares donde no la hay. Tenemos que llegar con oferta cultural de excelencia a la ciudadanía de manera más transversal, democratizar el acceso, que no pase sólo por la cantidad de dinero. Y para eso necesitamos mejor escuela, mejores medios de comunicación, mejor formación.

Respecto de los medios de comunicación y puntualmente la TV ahora que estamos ad portas de la entrada en vigencia (1 de octubre) de la norma que obliga a los canales a tener programación cultural, ¿considera que la televisión está hoy excesivamente farandulizada?
-Esto se aprobó en el parlamento. Obligando, generando cuotas de pantalla para una programación cultural porque lo que debemos tener claro es que el desarrollo cultural del país no puede estar dejarse sólo al arbitrio del mercado. Lo que el mercado remunera es lo que los chilenos tenemos que ver. Es muy importante el auspicio, los privados y las donaciones, pero no puede estar en manos del mercado el desarrollo cultural de un país. Es una responsabilidad pública y los medios de comunicación administran un bien público.

¿Le parece que la TV está farandulizada en exceso?
-Creo que hay un freno de una excesiva farandulización que caracterizó a la TV los últimos años. Chile necesita un canal cultural y una TV pública que no esté como hoy, totalmente determinada por el mercado. Esas cosas las estamos discutiendo y esperamos hacer modificaciones en esa línea.

¿Qué consume usted en televisión?
-Mucha información, pura información.

¿Y que es lo más alejado de lo cultural que usted consume de la TV chilena?, ¿Ve alguna teleserie?
– No. En mi vida anterior sí, un poco. Ahora nada, con suerte veo las noticias. Farandulizarme nada. Siempre me produjo bastante disgusto la farándula, confundo incluso los programas. Esas conversaciones en que empieza el gritoneo… no distingo mucho. En mi vida anterior siempre le estaba echando una mirada a la producción dramática televisiva. Las teleseries nacionales. Nunca una completa, pero como son largas y están antes de los noticiarios, uno se ubica. Me gusta el teatro, muchos actores sustentan su carrera con trabajos televisivos, ahí siempre estoy mirando lo que hacen. He visto ‘Ecos del desierto’, que me pareció extraordinaria, ‘Los archivos del cardenal’, ‘Los 80’, ‘El reemplazante’, que me pareció una estupenda serie. Eso es lo que más he visto. Creo que la TV ha hecho un camino interesante con estas series, que tienen también alto rating. Cuando hay oferta interesante, que le habla a los chilenos, que habla de nosotros, hay respuesta. Es falsa esa idea de que mientras más farándula, más contenido simple hay, más interés concita.

Carolina Ceballos

 

 

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