Otra más de Depardieu: "Mi madre quiso abortarme con palillos de tejer"

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El célebre actor francés que contó en su autobiografía que fue un “joven de alquiler” para homosexuales añadió una cruda revelación. Además se confesó un ladrón y un sinvergüenza y que no puede dejar de beber.

Tiene 65 años y una bien ganada fama como actor. El francés Gerard Depardieu, que dio vida en la pantalla a un inolvidable Cyrano de Bergerac, así como también al famoso personaje de historieta Obelix, ha golpeado sin embargo el mundo del espectáculo con crudas revelaciones sobre su  juventud, en un libro autobiográfico, “Ça c’est fait comme ça” (“Hecho de esa manera”).

En la biografía, de 170 páginas y publicada por Éditions XO, recuerda cómo su madre trató en numerosas ocasiones de provocarse un aborto mientras estaba embarazada de él. “Sobreviví a toda la violencia a la que mi pobre madre se había sometido, con agujas de tejer y otras cosas. El tercer hijo que no quería era yo, Gerard. Y sobreviví”.

El actor, nombrado caballero de la Legión de Honor, caballero de la Orden Nacional del Mérito, ambas condecoraciones francesas, y caballero honorario de la Ordre National du Québec, condecoración otorgada por la provincia canadiense de Quebec, recibió en enero del año pasado la nacionalidad rusa, por parte del presidente Vladimir Putin, cuando decidió radicarse en Saransk, capital de la república de Mordovia, para evitar pagar el 75% de sus ingresos como impuestos, tras la determinación del mandatario francés Francois Hollande a las personas más adineradas de Francia.

En el libro, Depardieu reconoce que se prostituyó de joven con homosexuales. Siendo un niño de 10 años comenzó a “venderse” a hombres. “Desde muy joven supe que les gustaba a los gays, así que les pedía dinero”. Pero no sólo practicó la prostitución, a los 16 años fue encarcelado durante tres meses por robar un automóvil, lo que lo hizo trasladarse a París.

“A los 20 era un sinvergüenza que podía darle una paliza a alguien y largarme con su dinero”, señala.
Cuando los billetes no le alcanzaban, confiesa, se dedicaba a desvalijar tumbas con un amigo para quitarles las joyas y los zapatos a los muertos. Así como también no tenía escrúpulos, asegura, para robarles dinero y los relojes a los estudiantes que protestaban contra el gobierno francés en 1968,. mientras dormían.

Fue en esa época en que fue rescatado del delito por un cazador de talentos gay, quien le pagó sus estudios de arte dramático.

Sobre sus problemas con el alcohol, revela en el libro que llegó a consumir hasta 14 botellas en un día, pero que además lo hace para alejarse de las fobias que lo aquejan. “Si estoy solo en un hotel, debo beber para no escucharlo, para no volverme loco. No puedo llegar a dormir a menos que esté completamente borracho”.

En 2008 Depardieu tuvo que enfrentar la muerte de uno de sus hijos, Guillaume, fruto de su matrimonio con la actriz Élisabeth Guignot, a raíz de una neumonia viral.

Sobre su amigo Vladimir Putin dice que tienen mucho en común, porque nadie daba un centavo por ellos cuando tenían 15 años.

 

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