Patricio Guzmán estrenó en la Berlinale documental poético y comprometido

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Un documental del chileno Patricio Guzmán, que apela a espléndidas imágenes de las aguas de la Patagonia como testigo de cargo en su visión de la historia de Chile –del genocidio indígena a los crímenes de Pinochet–, se estrenó este domingo en Berlín.

En competencia por el Oso de Oro de la Berlinale, “El botón de nácar” es al sur de Chile lo que “Nostalgia de la luz” del mismo autor fue al norte en 2010: un documental que apela a la “poesía” –según explicó Guzmán a la prensa–, para renovar un género y defender su lectura de la historia pasada o reciente del país.

El filme de 82 minutos cosechó algunos aplausos en los pases a la prensa acreditada en el Festival internacional de cine de Berlín, donde el lunes otro chileno también incluido entre los 19 filmes de la competencia, Pablo Larraín, presentará “El Club”, una ficción sobre los silencios de la iglesia católica.

“El botón de nácar” arranca con espectaculares imágenes del sur de Chile y los miles de kilómetros de costa del archipiélago patagónico, sus volcanes, sus montañas y sus glaciares. De allí, el espectador es trasladado a una visión cósmica del agua como elemento vital del universo, con imágenes del espacio interestelar.

El montaje y una pausada voz en “off” del cineasta toman al espectador de la mano para conducirlo por el derrotero de su reflexión, siempre con el elemento acuático como motivo conductor.

Aparecen luego las etnias indígenas del sur de Chile, a través del testimonio de varios sobrevivientes, como Gabriela Paterito, septuagenaria de la etnia Kawéskar, que dice no sentirse chilena y evoca sus recuerdos de infancia ante las cámaras.

Pero son las fotografías cautivantes y a veces enigmáticas tomadas hace más de un siglo por el sacerdote austríaco Martin Gusinde y conservadas en el Instituto Anthropos de Alemania que se llevan buena parte del mérito estrictamente documental del filme.

– Golpe cósmico –

La película sostiene básicamente que antes de la llegada del hombre blanco los indígenas vivían en comunión con el cosmos. El conquistador colonial rompió ese equilibrio, mató a los indígenas y perdió la relación de intimidad con el mar.

“Mi país niega el Océano Pacífico y desconfía de su inmensidad”, proclama la voz de Guzmán. De allí se pasa a la denuncia de los 1.400 desaparecidos del régimen de Augusto Pinochet muchos de los cuales fueron arrojados al mar y del cual un botón de nácar es el vestigio recuperado años después.

El hilo demostrativo se vuelve más difícil de seguir para el espectador cuando en su afán de justificación cósmica el cineasta evoca “la explosión de una supernova” cercana a la Tierra y registrada por los astrónomos en la época del golpe de Estado contra el socialista Salvador Allende en 1973.

“Chile es un país lleno de historias no contadas, donde los historiadores siempre han sido los vencedores”, explicó en rueda de prensa tras el estreno el director de 73 años, que se hizo mundialmente famoso a fines de los años 70 por su serie documental sobre el Golpe “La batalla de Chile”.

Según Guzmán, “un país sin cine documental es como una familia sin álbumes de fotografías”. En Chile, dijo el cineasta radicado en Francia, “la televisión es una vergüenza”. “Es completamente mercantil, no cabe ni un átomo de cultura”. “Hay doctores, ingenieros pero no hay genios de la televisión: se han quedado atrasados”.

Guzmán agregó que es necesario “terminar con los documentales políticos como se hacía en los años 50” y que “los técnicos del cine documental son todos ingleses o norteamericanos: no sirven para nada”.

También en competencia por el Oso de Oro, el esperado “Knight of cups” (Caballero de copas) del norteamericano Terrence Malick interpretado por Christian Bale, Natalie Portman y Cate Blanchett despertó escaso entusiasmo en una Berlinale poco reactiva a su largo poema cinematográfico, a la vez estético y abstracto, que denuncia los peligros de la celebridad en Hollywood.

AFP

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