Ana María Orozco explica su drástica decisión tras "Betty, la fea"

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Así luce la actriz por estos días.

 

A fines de los años noventa y principios del 2000, Ana María Orozco conquistó a millones de televidentes en el mundo, incluido Chile por su rol de “Betty, la fea”. 15 años después, la actriz colombiana volvió a realizar una telenovela en Argentina, el país en el que reside hace una década.

Y esta producción, “Somos familia”, ha llegado ahora a tierras locales, a TVN, canal que la empezó a emitir este lunes a las 19 horas. “Es una historia simple, con corazón, con verdad”, señala Orozco sobre la trama centrada en un hombre que debe hacerse cargo de los hijos de su mejor amigo luego de que éste muriera y a cuya casa llegará el personaje de Ana María, convertida en empleada doméstica, para encontrarse con la hija que ella tuvo cuando adolescente y que sus padres dieron en adopción.

¿Qué te parece que “Somos familia” llegue a Chile y podamos ver este trabajo acá?

-Me encanta y me parece una sorpresa muy linda porque sé que hace mucho que no veían acá una telenovela argentina, por un lado, y, por otro lado, tienen un pedazo de ustedes también, está Augusto Schuster. Y creo que más allá de las diferencias de acentos, hay historias universales y está todo el tema de la familia y las familias de hoy, ensambladas. Creo que es una historia muy humana, actual y que tiene de todo, comedia, romance, ternura y un mensaje lindo, así que feliz de que la den acá y confío en el que le va a ir bien.

¿Cómo fue trabajar con Augusto Schuster?

-Muy lindo. Él es una muy buena persona, muy buen compañero, sencillo, talentoso y muy entregado a su trabajo. Él se destacó mucho, se la jugó, y lo admiro porque estaba solo allá y hasta hizo el acento argentino, así que de verdad que tiene mucho mérito y va a llegar muy lejos.

Lograron un buen vínculo entonces…

-Sí, porque mi pareja (Maxi Ghione) es muy amigo de Augusto, le tiene mucho cariño, como un hijo adoptivo, entonces los dos lo queremos mucho.

Tu papel en “Somos familia” es bien especial, una mujer que quiere recuperar a su hija y hasta se convierte en empleada doméstica para lograrlo…

-Es una mujer que hace lo que sea con tal de recuperar a su hija, porque prácticamente no la pudo conocer y por eso se termina infiltrando en la casa de ella y donde vive con su nueva familia. Además, encuentra una manera particular de hacerlo, y eso es muy lindo porque la lleva a encontrar a su amor y a encariñarse con los nenes.

Y ella se caracteriza como empleada, usando lentes, los cuales hacen recordar a “Betty, la fea”…

-En realidad fue muy loco. Como son rápidos los tiempos de la televisión, ellos ya tenían la idea de las gafas, pero no para mí. Sin embargo, por la historia, no había manera de poner lentes de contacto o pelucas, tenía que haber una manera más simple y rápida de poder camuflarse, y los lentes son un elemento que ayuda muchísimo y son fáciles. Y, claro, dije va a haber una recordación a Betty, pero luego eso se rompe y, por último, es un guiño y homenaje a Betty, que es hermosa. No obstante, después todo el mundo se olvidó de ese primer impacto.

“Una vida de celebridad y fama desbordada no me hubiera hecho feliz”

Han pasado 15 años del fenómeno de “Betty, la fea”, ¿qué recuerdos tienes de esa época?

-Hermosos. Primero que todo, no puedo creer que hayan pasando tantos años… pero sigue vigente, se volvió un clásico, todos los días me llegan mensajes de distintas partes del mundo, gente que la sigue viendo, que la ve por internet o que la repiten, y eso es muy lindo. Es un orgullo, porque fue algo muy especial. Sí en ese momento fue bien intenso, ni yo entendía lo que estaba pasando, yo estaba entregada a mi personaje y las grabaciones, entonces todo lo que pasó a mi alrededor fue como inesperado y una sorpresa, y, claro, cuesta un tiempo asimilar eso, pero después quedan los buenos recuerdos.

Por toda la carga del personaje, ¿quizás hasta fue negativo lo que te tocó vivir?

-En ese momento, cuando lo estaba haciendo, era como mucho, fue muy intenso y todo en exceso hace mal. Era un poco de agobio, pero pude parar y tomarme un tiempo. Es que no me sentía con ganas de seguir el ritmo, entonces en ese momento hice teatro, participé en una película, viajé y luego vino la maternidad (hoy tiene dos hijas, Lucrecia y Mía). Yo necesitaba todo eso, por toda la exposición que se dio, quería que decantara un poco. O sea, a mí me interesa actuar y hacer personajes y llevar una vida tan pública no era mi norte, entonces necesitaba parar y ver todo de otra manera.

Decidiste no seguir en telenovelas, hasta ahora con “Somos familia”, ¿no te arrepientes de eso?

-No me arrepiento. Ahora, no sé si fue lo mejor, pero fue lo que sentí y elegí porque no era mi norte, yo venía actuando desde niña y siempre aprendiendo mucho, sin embargo una vida de celebridad y fama desbordada no me hubiera hecho feliz, por mi personalidad. A mí me agobiaba un poco mostrar mi vida privada, no porque tuviera algo que esconder, pero me parecía difícil, siempre he sido tímida y me gusta resguardarme, así que hice lo que sentía en mi corazón y prioricé mi familia y mi maternidad, y gané muchísimo con eso. Gané en el sentido de aprendizaje de vida, de aterrizar cosas, de saber las prioridades… a  veces la televisión te come mucho la vida por sus horarios, y yo no quería dejar de vivir mi vida.

Al hacer un personaje tan potente como Betty, ¿te ha pasado que quizás te han estigmatizado con ella y se ha hecho difícil que te den otros roles?

-Puede ser, pero todo depende. Hay gente que me busca por el gancho de Betty y otros no, en Argentina, por suerte, me he mantenido como Ana María Orozco y me han dado oportunidades muy bonitas para hacer cosas allá, cosas diferentes, así que no he sentido el peso de cargar con Betty. Por ahí el prejuicio es más de los nuevos directores, por ahí puede pasar, pero siempre hay oportunidades y yo he tratado de buscar y elegir bien.

Tras “Somos familia”, ¿quieres seguir haciendo teleseries?

-Yo no planeo demasiado, voy aprovechando lo que va surgiendo y si me gusta y me apasiona, lo hago. Ahora por cuestiones de tiempo puedo hacer una telenovela, tengo más disponibilidad… y también depende de los personajes. Si me emociona y me engancha, digo “lo quiero hacer”.

¿Te gustaría trabajar en un proyecto chileno?

-Sí, la verdad es que yo estoy abierta a las propuestas y si se puede hacer, es viable, me apasiona y me emociona, sí.

Nicolás Figueroa

 

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