Julia Vial: "Mi hija no me permite bajar los brazos"

La animadora de La Red habla de sus batallas en su vida laboral y personal y de cómo enfrenta el año en curso, además de sus ganas de ser madre nuevamente.

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Julia Vial disfruta de su éxito laboral y de que mañana su hija Julia cumplirá cinco años y a quien le gustaría darle un hermanito.

“Mañaneros” está teniendo un vuelco, está más ciudadano, con más denuncias…
– Creo que los programas van mutando y volvimos un poco a lo que éramos antes, un programa ciudadano y en donde todos nos sentimos mucho más cómodos. Están pasando cosas en nuestro país impactantes, muchas de ellas impresentables, y nos estamos haciendo cargo de lo que está pasando con la ciudadanía.

Se nota que estas cosas te afectan mucho, a rato te muestras indignada…
-Es que es imposible no estarlo. Por ejemplo, al margen de la crisis de la salud, tanto pública y privada que se vive en Chile, e simposible estar al margen de las miserables jubilaciones que tienen los abuelitos que, supuestamente, es donde más vas a gastar dinero por el tema de los medicamentos y es la época donde más apoyo real necesitas. Con ochenta mil pesos no puedes aspirar ni siquiera a tener una vejez un poco digna, no alcanza para nada. Cuando ves tanta desigualdad y, al parecer, los políticos no están en sintonía con la ciudadanía o lo que está pasando, y están legislando temas que no son necesarios, tú dices ‘algo no está bien, no están entendiendo lo que está pasando’. O sencillamente no les conviene hacerlo.

El tema de la salud te hizo estallar hace poco, ¿por qué?
-Mi papá era enfermo crónico, tenía una cardiopatía importante. Lo desahuciaban una vez al año, al final sobrevivió mucho, lo desahuciaron a los 27 y duró 50 años más. Y claro, cada vez que hizo crisis se podía contar con un apoyo financiero, un préstamo vender una parcela o algo para poder pagar esas crisis, pero finalmente mi viejo se atendía por Fonasa y si se quería atender en una clínica privada o con los mejores doctores del país, tenías que ponerte. Dentro de eso él pudo sobrevivir porque fue un privilegiado y tuvo una familia que lo apoyó toda su vida, pero esa no es la realidad de los chilenos, la realidad es completamente distinta. No puede ser que tengas que buscar a alguien que viaje a Argentina para que te traigan medicamentos porque salen más baratos. Cuando vives con un enfermo crónico ves lo miserable y poco digna que puede ser la vida en este país producto de un sistema que es tremendamente perverso, y eso que mi viejo fue un beneficiario.

¿Y te ha pasado eso con tu hija, que tiene la condición de Síndrome de down?
-Yo a mi hija a los tres meses la tuve internada hasta los siete, en distintos centros hospitalarios. Producto primero de un sincicial que la hizo oxígenodependiente. Hacía crisis y saturaba. Y después por una operación al corazón pasó más tiempo internada, tuvo una operación a tajo abierto. Y claro, yo hoy puedo tener un buen plan en la isapre en el que pago muchísima plata por mí y por mi hija para que me puedan cubrir ciertas cosas, pero cuando estás en eso te das cuenta que en una clínica te dicen “no podemos hacer nada más por tu hija, necesito que te la lleves a tu casa porque si sigue acá se va a agarrar una infección intrahospitalaria. Entonces viene la clínica domiciliaria y eso no te lo paga la isapre, tú tienes que ir de rodillas con un látigo prometiéndole y prendiéndole velitas a la isapre para ver si ellos te pueden pagar la clínica domiciliaria. Y vale 150 lucas diarias. ¿Qué haces cuando ya llevas dos meses en una clínica? ¿Por qué la crisis de la salud no se ha expuesto como si se expuso la crisis de los escolares?

“El público matinal se subestimó”

Cuando dejaste “Intrusos” querías acercarte a otro tipo de temas. A más de dos años de eso, ¿sientes que lo lograste?
– Yo sentía que ya había cumplido mi ciclo dentro del programa, el programa ya corría solo, se había consolidado, es una marca tremendamente potente, y cuando me ofrecieron “Mañaneros” era la posibilidad de volver a otra área del periodismo que me gustaba mucho y que quizás lo tocaba más con “Pantalla abierta”, que también era un periodismo ciudadano. Fue una oportunidad que no la pensé mucho, fue como de guata.

¿Se cumplieron las expectativas?
-Lo estamos pasando bien, pero tenemos que seguir conquistando a más gente, tenemos que seguir consolidándonos. Este es un programa que tiene un tremendo potencial porque nosotros tenemos la libertad de poder decir las cosas por su nombre. Acá cada uno dice lo que piensa y eso es un plus que tenemos en comparación al resto, así que tenemos que seguir ahí.

¿Cómo ves la guerra matinal actual?
-Es bien raro el escenario matinal. Al público si le gusta lo que le estás dando se queda y si no, se cambia. Eso hace que nos exijamos mucho más todos. Yo siento que muchas veces el público matinal se subestimó, y el público nos sorprendió. Hoy día nos exige el doble o el triple y eso me encanta, porque representa un desafío diario de cómo los conquistas cada mañana.

¿Te gustaría hacer algo más allá de “Mañaneros”?
– Siempre creo que a uno le faltan millones de cosas por hacer, otros programas y hasta trabajar en radio quizás, pero me tomo las cosas con mucha más calma y hoy mi hija me demanda harto en las tardes, sobre todo para llevarla a terapia. Me encantaría hacer muchas cosas, pero hoy la prioridad es Julia.

“Los mejores años cinco años de mi vida”

¿Cómo está tu hija hoy?
-Bien, va al colegio… ¡es una bestia! Está grande, exquisita, le ha ido súper bien con las terapias y está hablando mucho más, estoy contenta. Ha sido un trabajo arduo, pero muy gratificante.

¿Cómo han sido estos 5 años con ella?
-Fabulosos, lejos los mejores cinco años de mi vida. Sí, porque es increíble ver todas sus etapas, sus cosas, las tonteras que aprende, te juro que antes uno decía es la niñita más bien portada, nunca una raya en la muralla, típicas travesuras de los niños, nada, pero en un mes me las hizo todas, me rayó todas las murallas recién pintadas. Sin embargo, es tan simpática y divertida que, como dice mi marido, no le puedo poner límites. Para mí Julia es todo, somos súper partner. Estoy todas las tardes con ella y lo pasamos chancho. Y los fines de semana nos amamos. Es atroz, es un amor enfermizo a estas alturas (ríe).

Pero ha sido una maternidad con esfuerzo…
-Sí, pero como que eso lo tengo medio bloqueado. Siento que lo pasé súper mal, pero hay tanta gente que lo pasa peor que no me voy a quedar pegada en eso. Yo siempre he tenido una maternidad más de decir “vamos Julia”, de tratar de entregarle todo constante y diariamente para que ella pueda ser lo más independiente y feliz posible. No me quedo pegada en etapas que hayan sido dolorosas o difíciles, todo lo contrario, soy más proactiva. Lo que nos interesa es que la Julia siga todos los días avanzando.

¿De dónde sacas fuerzas?
-Yo creo que las da ella, ella es luchadora. Cuando tienes una hija luchadora y tuviste un padre luchador, tienes que aperrar y seguir adelante. Julia es total, no me permite bajar los brazos.

¿Nunca lo hiciste?
-No, ni siquiera me lo cuestioné, ella no merecía que yo bajara los brazos, eso era incuestionable.

Tienes una bandera de lucha con la causa de las personas con Síndrome de down, ¿eso viene contigo o te adheriste ahora con tu hija?
– Uno en la vida va abrazando causas, la vida y el destino te van presentando causas… yo hasta que supe que Julia tenía Síndrome de down, que fue a los tres meses de embarazo, no había conocido a ninguna persona con Síndrome de down. Algunos dicen “ahora se preocupa de eso”, pero uno empieza a tomar banderas de lucha cuando conoces bien las causas y las haces propias. Yo siento que es mejor tomar una bandera en algún momento a no hacerlo nunca, porque lo otro también sería una opción. Y la estimulación temprana es clave. El punto es que a todos los niños se les pueda otorgar esa estimulación temprana en Chile. Yo las puedo costear con mi marido hoy porque tenemos dos pegas que nos permiten eso, pero a mí no me sirve que mi hija corra sola la carrera y que sea una isla. La idea es ir subiendo todos.

¿Te gustaría tener más hijos?
-Me gustaría, cien por ciento. Lo que pasa es que no ha resultado, pero hay que seguir.

¿Estás en campaña?
-Es tratamiento, pero ese es otro tema, cómo la salud pública no permite a las personas que tienen problemas para ser padres involucrarse en tratamientos, porque son muy costosos.

¿Te has hecho?
-Me hice unos pero no resultaron. Hay que ver cuándo salga. Yo feliz, de verdad que con los años me he dado cuenta que me encanta ser mamá y me encantaría que Julia tuviera un hermano, al menos uno más. Si ya al conejo que tengo lo trato como hijo…

Nicolás Figueroa

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