Candlebox, Of Monsters and Men y Cachureos convocan a las masas en la tarde de Lollapalooza

Norteamericanos e islandeses, además del nostálgico combo infantil de Marcelo, reunieron a las audiencias más numerosas en lo que va de festival.

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Los asistentes a esta hora en el Parque O’Higgins fácilmente superan los 40 mil. Sin embargo, como es la tónica en Lollapalooza, eso no necesariamente implica que igual cantidad de personas se agolpe para ver un show.

Por el contrario: La norma aquí dicta que en las tardes sólo unas minorías hacen “el aguante” al borde de los escenarios, mientras la gran mayoría ve todo a lo lejos, descansa en los pastos, busca un centímetro de sombra, intenta comprar comida o simplemente deambula, buscando la propuesta que más se acomode a su perfil.

Pero hay nombres que hoy han tenido especial fortuna en la tarea de quebrar esta tendencia. Se trata de Candlebox, Of Monsters and Men, Albert Hammond Jr. y Cachureos, estos últimos parte del apartado infantil Kidzapalooza.

Los norteamericanos, sobrevivientes de los años del grunge, fueron los primeros en anotarse con el hito, desde el polvoriento escenario Acer. Hasta allí, cerca de las 16:00 horas, llegaron más de seis mil personas, buscando encontrarse sobre todo con los dos grandes hits de los de Seattle, “You” y “Far behind”. Ambas sonaron en el tramo final junto a “Alive”, cover de Pearl Jam que fue justificado con la presencia en la alineación del baterista Dave Krusen, quien participó en la grabación del disco que incluyó esa pieza (el emblemático “Ten”).

Los siguientes en la lista fueron los chilenos, que también reunieron a más de cinco mil personas en el sector de Kidzapalooza, aunque en su mayoría veinteañeros con ánimo de nostalgia, más que niños de hoy. Ante ellos, la compañía de personajes liderada por Marcelo despachó temas como “Muévame el pollo” y “El Zancudo Draculón”, aunque la mayoría envasados desde un computador, voces incluidas.

Los islandeses Of Monsters and Men, en tanto, dieron señales de su popularidad mucho antes de partir, con más de mil personas que los esperaron durante toda la presentación de Jungle, en el otro escenario de la elipse. Incluso, en la última canción de los británicos (quienes leen el funk y el soul como suele hacerse al otro lado del Atlántico), se produjo una verdadera estampida hacia el Itaú Stage, con el fin de encontrarse desde el minuto uno con los responsables de “Little talks”.

Claro que en vivo lo de los islandeses está lejos de la energía que porta ese hit planetario, para optar por un despliegue que apela mucho más a lo nostálgico y lo otoñal, siempre sobre la base de un equilibrio entre lo acústico y lo eléctrico, y un lejano tono country.

En el caso de Albert Hammond Jr., demostró que es más mucho más que el guitarrista de The Strokes sobre el escenario Itaú o el hijo de su reconocido padre.

Vestido totalmente de blanco, con un jockey negro y lentes “hippies” espejados, demostró destreza sobre el escenario y excelente calidad vocal interpretando canciones de su carrera como solista.

La banda que lo acompaña muestra solidez y potencia en los acordes, logrando que su show no tenga nada que envidiar al de otras bandas y también, mostrando una calidad muy superior al “fracaso” que fue la presentación de su compañero de banda Julian Casablanca, en la edición del año 2014.

Canciones de su primer disco solista  como “back to the 101” u otras como “Carnal Cruise”, “Born Slippy” o “In transit” fueron las que interpretó el cantautor con raíces argentinas, quien pisó chile por segunda vez mostrando un show con envidiable sonido y con una masiva concurrencia.

Por Sebastián Cerda y Macarena Carrasco

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