La polémica medida australiana para enfrentar la sequía: autorizan caza indiscriminada de canguros

En Australia enfrentan la peor sequía desde 1965, por lo que las autoridades autorizaron a los agricultores a matar a más canguros para enfrentar el problema.

Por Nathaly Lepe

Australia enfrenta una de sus peores sequías en medio siglo y las autoridades adoptaron una medida que está desatando una fuerte polémica, autorizar la caza in discriminada de canguros para controlar su población.

La medida busca evitar que los canguros compitan con el ganado por los recursos disponibles, permitiendo a los agricultores cazar a los animales salvajes sin tener que enfrentar la burocracia hasta ahora existente.

Si bien el estado de New South Wales, uno de los más poblados de Australia, ya permite la caza de estos animales, con esta medida se elimina la necesidad de solicitar un permiso de caza y termina con el requisito de etiquetar a los canguros muertos para llevar un recuento. 

De esta manera solo es necesario presentar una solicitud en línea o por teléfono para obtener permisos de tiro. 

Si bien las medidas habían sido anunciadas en junio, la polémica se ha desatado ahora, luego que entraran en vigencia a comienzos de esta semana.

Proporciones de peste

El ministro de  Industrias Primarias de Nueva Gales del Sur, Niall Blair,  justificó la medida asegurando que existe en su estado un problema con el número de canguros que ya ha  alcanzado "proporciones de peste".

"Muchos agricultores están sacando ganado de sus potreros, solo para luego ver a los canguros entrar y tomar lo que les queda. Si no manejamos esta situación, empezaremos a ver decenas de miles de canguros hambrientos y sufriendo, lo que en última instancia conducirá a una gran crisis de bienestar animal", agregó. 

No son una plaga

Según las estimaciones, la población de canguros de Australia es de casi 50 millones, y anualmente cerca de un millón de ellos son asesinados cada año para proteger los pastizales y la vida silvestre en peligro de extinción.

Sin embargo, la medida ha recibido fuertes críticas, principalmente de organizaciones animalistas.

El encargado de uno de estos santuarios, Steve Garlick, señaló a la cadena de noticias ABC, que por el contrario de lo que han dicho las autoridades, los canguros no son una plaga.

"Tal vez se asientan más en una área específica, pero eso está directamente relacionado con la sequía", explicó detallando que este tipo de acciones "realmente abre la puerta a ese elemento de la sociedad que piensa que pueden salir y divertirse el viernes por la noche con unas latas de cerveza y un arma ".

Por su parte, el presidente de la Asociación de Industrias de Canguro en Australia, Ray Borda, también se mostró crítico con la decisión de las autoridades.

"Vemos esto como probablemente el peor resultado posible para el canguro. Cualquier persona  que haga una llamada telefónica al Departamento de Medio Ambiente puede obtener permiso para disparar casi cualquier cosa que quiera disparar y no está auditado ni controlado, y esa es nuestra preocupación: el bienestar animal", sentenció. 

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