Nunca más se podrá ver a Tom y Jerry con los mismos ojos: estudio derriba el mayor mito entre los gatos y ratones

Habrá que ver si alguna próxima investigación cambia todo entre "Silvestre y Piolín".

Por Christian Monzón

Antes que todo debo confesar algo: me carga Tom y Jerry. Porque mientras el coyote siempre intenta perseguir al correcaminos para devorarlo, el mencionado gato a veces está tranquilito, sin ningún interés alguno en molestar.

Pero el roedor llega y saca de quicios al felino, el cual pese a ser la víctima en ese escenario, termina siempre perdiendo ante el molestoso ratón.

Fuera de esto, si existe mucha gente que ama estos dibujos animados, los cuales gozan de sus capítulos viendo como el gato nunca se podrá comer al roedor.

Pero en la vida real, es factible que Tom nunca quisiera almorzar un plato de Jerry, ya que científicos de la Universidad de Fordham y de Sydney aseguraron que los felinos no son para nada expertos cazadores de ratones.

Al respecto, analizaron el comportamiento que se da en un centro de acopio de basura, la cual está invadida por los gatos y en donde además vive una colonia de al menos 100 roedores.

Allí, colocaron cámaras de vigilancia y pusieron microchips a los felinos para estudiar a los felinos. Esto determinó que los ratones eran iguales a Jerry: evitaban sin problemas a los gatos y que se saben esconder muy bien para no ser vistos.

"El objetivo del estudio fue saber si el número de gatos presentes en un lugar influiría en la cantidad de ratas observadas, y viceversa. También nos interesaba si la presencia de gatos tenía algún efecto sobre ciertos comportamientos comunes de las ratas, o su dirección de movimiento", expresó el líder de la investigación.

En ese sentido, el doctor Michael Parsons señaló que "al igual que cualquier presa, las ratas sobrestiman los riesgos de la depredación. En presencia de los gatos, ajustan su comportamiento para hacerse menos visibles y pasan más tiempo en madrigueras".

Esto fue confirmado en el estudio, ya que durante los 79 días de la investigación apenas dos ratones resultaron muertos en patas de los gatos. Además, solamente en 20 ocasiones los felinos persiguieron roedores, atrapándolos en tres ocasiones según publicó la revista Frontiers in Ecology and Evolution.

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