"Pusieron una maldición en nuestro pueblo": la terrorífica invasión de decenas de muñecas vudú que espantó a toda una ciudad

Espero que jamás pase esto en Chile.

Por Christian Monzón

Si las películas de terror dan miedo, imagínense como sería el vivir en carne propia un horror que solamente uno puede ver en el cine. O bien, en la ciudad rusa de Zavetny.

Esto luego que una tranquila noche se transformará en la más temible de todas luego que docenas de muñecas vudú fueran enterradas en diferentes puntos de la urbe, principalmente en las afueras de las casas de anónimos vecinos, quienes al salir a sus trabajos en la mañana se toparon con un espeluznante escenario.

Según consigna el Daily Mail, dichas figuras de aspectos siniestros, muchas de ellas sin ojos o con sus extremidades deformadas, provocaron que varios abuelitos terminaran con alzas de presión, siendo atendidos en los hospitales de la localidad.

En tanto, la policía recibió una oleada de llamadas de emergencia de los atemorizados vecinos, por lo que efectúan un operativo para intentar dar con el paradero de los responsables del vandálico hecho.

"Hemos reunido con urgencia a oficiales de policía para instruirlos para que calmen a la gente", confesó al respecto el jefe del consejo local Dmitry Barkov.

En ese sentido, los agentes están revisando las cámaras de seguridad para encontrar pistas, aunque precisaron que clavar muñecas vudú no es delito. Eso sí, nadie nunca se imaginó que algo así ocurriría.

"Las muñecas espeluznantes están clavadas en los pilares, rejas y paradas de autobús en Zavetny", expresó un residente, agregando que "los maniquíes están perforados con agujas y atados con hilos negros".

Otro vecino relató que vio dos de estos objetos sentados en un paradero, mientras que halló "una muñeca con un vestido rosado de baile en un parque". "Se ha puesto una maldición en nuestro pueblo", reflexionó atemorizado.

¿De dónde salieron?

Un guardia de seguridad confesó en tanto que fue él quien se consiguió a los muñecos y los llevó a la ciudad para dárselos a su hija, la cual trabaja como profesora. Sin embargo, negó que tanto él como ella fueran quienes clavaron los maniquíes.

En ese sentido, sostuvo que eran parte de una antigua escuela de títeres y que pensó que su primogénita podría utilizarlos con sus alumnos. La mujer, identificada como Tatiana Kokoreva, señaló que en el establecimiento no le permitieron utilizarlos debido a su siniestro aspecto, así que optó por deshacerse de ellos.

Al respecto, indicó que los dejó en un basurero local junto a su padre y que desde ese momento no supo más de ellos. De igual forma, descartó que ella los haya vestido con la ropa que "invadieron" a la ciudad.

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