Mala suerte o mala suerte: vendedor de helados tuvo durante un año más de 18 millones de dólares en su cuenta bancaria y sólo se enteró cuando la policía llegó a detenerlo

Dijo que era “el hombre más desafortunado del mundo”.

Por Camilo Henríquez

“Soy el hombre más desafortunado del mundo”. Así se define un humilde vendedor de helados de 52 años que fue millonario durante todo un año pero nunca se enteró.

Muhammad Abdul Qadir llegó a tener más de 18 millones de dólares en su cuenta bancaria, una cantidad muy alejada de los poco más de 3 dólares que ganaba para mantener a su familia trabajando de sol a sol en la ciudad de Karachi en Pakistán.

Sin embargo, ni siquiera se dio por enterado de su existencia y sólo lo supo cuando la Agencia Federal de Investigación (FIA) llegó hasta su hogar.

Según The Guardian, la FIA estaba investigando al menos 77 cuentas bancarias que se sospechaba estaban lavando dinero y una de ellas era la de Qadir.

La cuenta del vendedor de helados llegó a tener durante todo un año 18 millones de dólares y de un día para otro se hizo una transacción y se retiro todo el dinero.

El hombre supo que “era millonario”, bueno, que “fue millonario”, al momento en que lo interrogaron para que explicara el extraño movimiento. Muhammad les explicó que nunca tuvo cuenta, que nunca fue millonario y que no podría haber firmado la transacción porque no sabe escribir.

Nuevamente en la humilde casa del hombre, los funcionarios de la FIA lo volvieron a interrogar porque no creían su historia y la respuesta fue más que aclaratoria: “Por qué pasaría esta vida miserable si tengo miles de millones en mi cuenta”, les dijo Qadir.

El nombre del “heladero” estaba en una lista junto a otros 77 trabajadores a los cuales se les crearon cuentas bancarias por una organización para lavar dinero y ninguno de los afectados terminó por enterarse.

Muhammad casi no lo puede creer y asegura que supo que era “dueño” de la increíble suma de dinero cuando esta “ya no estaba ahí” y por eso se convirtió en un “multimillonario sin dinero”.

Además de los problemas con la justicia, Qadir no ha podido salir a vender helados desde que se supo la noticia, su madre cree que lo podrían secuestrar y pedir un rescate ante los rumores de “su fortuna”, y además, en el barrio se burlan del multimillonario que vende helados.

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