"Si abres los ojos te llevo a casa": enfermero adopta a bebé abandonado que tenía múltiples problemas de salud y conmueve al mundo

"Los abrió y yo sentí que era una señal. Inmediatamente me asumí como su papá", afirmó el hombre. Ahora el menor tiene 2 años y es feliz con su progenitor.

Por Christian Monzón

Matías Devincenzi, un enfermero de 31 años de San Miguel de Tucumán en Argentina, conoció a Santino en febrero del 2017. El bebé era un recién nacido que había sido abandonado por su familia y que se encontraba en neonatología, área en donde se desempeñaba el hombre.

En ese momento, el lactante tenía múltiples problemas de salud, tales como deficiencia respiratoria, malformaciones y una patología uronefrológica. Mientras que en marzo debió pasar a terapia intensiva tras sufrir una infección.

En dicho mes el enfermero se encontraba de vacaciones, encontrándose en su vuelta con el bebé en peores condiciones de salud. Así que de inmediato fue a verlo.

"Recuerdo que estaba en coma, con asistencia mecánica respiratoria. Soy de hablarles mucho a los bebés. Así que lo encaré y le dije sin pensarlo dos veces: 'che Negro, si me abrís los ojos te llevo a casa"",  relató a TN.

"Los abrió y yo sentí que era una señal. Inmediatamente me asumí como su papá y comencé a averiguar sobre la adopción", indicó.

Y pese a que todos sus compañeros y amigos le decían que estaba loco, ya que nadie aceptaría que él adoptara al menor por estar soltero y ser joven, Devincenzi siguió adelante, yendo a entrevistas y pasando una serie de test.

Mientras tanto, a mediados de ese año el menor volvió a sufrir un nuevo problema tras ser operado de la vejiga. "En ese momento asumí que era su papá aun sin serlo. Le dije: 'hijo aquí estoy, vas a estar bien y vamos a ser muy felices juntos"", manifestó.

Tras una ureterectomía, el enfermero no pudo ver al lactante por un período de dos meses, hasta que el 12 de octubre se convirtió en el padre legal del bebé, por lo que pudo llevarlo a su casa.

Esto ocurrió cuando tenía siete meses, enterándose en ese instante que Santino padecía un retraso madurativo de cinco meses. Además, siguió presentando inconvenientes, ya que se le extrajo un riñón para normalizar el funcionamiento urinario, y le operaron las manos y los pies, "ya que había nacido con seis dedos y eso le estaba complicando la estabilidad para caminar y para manipular objetos".

En la actualidad, el menor tiene 2 años y vive feliz con su padre, gozando de buena salud. "Es todo lo que no imaginé nunca. Hubo una conexión desde el primer día que nos conocimos. Cuando me preguntan por qué lo adopté, la respuesta es simple: él me eligió a mí", remató Matías sobre su hijo.

 

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