A los 82 años nunca pensó que lo descubrirían: cayó en una trampa de la policía y ahora enfrenta a la justicia por un doble asesinato y una violación 4 décadas después

No hay crimen perfecto.

Por Camilo Henríquez

A sus 82 años, Ray Vannieuwenhoven vivía tranquilo en Lakewood, Wisconsin, y pasaba sus días ayudando a sus vecinos. Era uno más de la comunidad, y el único reparo que tenían sus cercanos se producía cuando se pasaba de copas y mostraba un carácter terrible.

Sin embargo, al que todos veían como un vecino más, tenía un oscuro pasado, ya que es el único acusado por un caso de doble asesinato y violación ocurrido en 1976, señala The Washington Post.

El 9 de julio de ese año, David Schuldes y Ellen Matheys, quienes estaban comprometidos, se encontraban acampando en McClintock Park.

El joven de 25 años fue a uno de los baños del lugar mientras su pareja esperaba afuera. En ese momento, fue asesinado luego de recibir un disparo en el cuello con un rifle calibre .30.

Ellen trató de escapar, pero fue alcanzada por el homicida. El sujeto la violó y tras ello la mató de dos disparos en el pecho.

Sin sospechosos, el caso “quedó en el limbo”, apunta la publicación, y por años no hubo ningún tipo de avance.

Eso hasta 2018, cuando los investigadores recurrieron a Parabon NanoLabs, una empresa dedicada al análisis de muestras. En 1976 la policía forense había extraído semen que había dejado el violador desde el cuerpo de Ellen y la compañía, al analizarlo, pudo determinar que el ADN correspondía a “una familia específica vinculada al área de Green Bay, Wisconsin”.

Esa familia era la de Gladys M. Brunette y Edward K. Vannieuwenhoven, quienes habían tenido cuatro hijos. Se retomó la búsqueda y los oficiales descartaron a dos de ellos, luego del ADN encontrado en un inhalador que estaba en la basura y de una taza de café que tomó uno de los sospechosos.

Ahí fueron por Ray.

Inventaron una “encuesta sobre la policía local” y le pidieron que una vez que la completara la metiera dentro de un sobre y la entregara. Vannieuwenhoven nunca pensó que cuando le pasó la lengua al sobre para sellarlo también había sellado su suerte.

Las pruebas demostraron que el ADN de Ray era el mismo del semen encontrado en Ellen Matheys, por lo que fue capturado y acusado de ambos asesinatos y abuso sexual.

El anciano ha negado los cargos y está en la cárcel a la espera del juicio con una fianza de US$ 1.000.000.

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