Encuentran enorme gusano viviendo al interior del cerebro de una mujer y sucede lo impensado: aseguró que era la mejor noticia y lo celebró con todo

Un día se dio cuenta que no era capaz de recordar las palabras y al siguiente no era capaz de sostener una taza de café, por lo que creía que algo extraño pasaba con ella.

Por Christian Monzón

Rachel Palma, una mujer de 42 años residente en la ciudad estadounidense de Nueva York, comenzó de un día para otro a sentirse muy extraña. Primero se le empezaron a olvidar algunas palabras y al siguiente se le caían las tazas de café ya que no podía sostenerlas.

Ante esto decidió ir al médico, ya que los problemas comenzaron a aumentar. Sufría temblores, no era capaz de finalizar sus oraciones y padecía terribles alucinaciones.

"Mis episodios se estaban volviendo cada vez más extraños. Hubo días en los que no sabía dónde estaba. Inicialmente, los médicos no podían ayudarme, incluso después de tomar varias exploraciones de mi cerebro. Tan solo cuando di con un especialista en Mount Sinai, siete meses después de que empezaron los síntomas, alguien pudo ayudarme", afirmó.

Por este motivo se sometió a una resonancia magnética y el diagnóstico fue lapidario: tenía un tumor cerebral. Días después, en medio de la operación para extirparlo los médicos se sorprendieron con lo que encontraron: lo que tenía en realidad era un enorme gusano, llamado tenia de cerdo.

Una alegría

Tras despertar de la cirugía, la mujer fue informada que en realidad no tenía un tumor, sino que un gusano. Esto provocó felicidad en Rachel, quien afirmó que era la mejor noticia que pudo haber recibido y celebró el hecho.

"Dejé de hacer preguntas y comencé a celebrar y aprovechar al máximo la vida porque, en un instante, se puede ir. Pensé que es asqueroso. No sabía qué pensar. Me sentí aliviada en ese momento de que no era cáncer y de que no necesitaría ningún tratamiento adicional. No me gusta especular sobre cómo podría haberlo contraído porque no lo sé", sostuvo a Live Science.

El problema fue que como la lombriz había crecido enormemente, no podía ser eliminada con antibióticos como ocurre en la mayoría de los casos. Pero finalmente los facultativos lograron extirparlo, por lo que ahora Rachel está aún más feliz. "Los médicos me salvaron. Y me devolvieron mi vida", remató la mujer.

Cabe mencionar que estos gusanos se encuentran comúnmente al interior de los intestinos de los animales, siendo contaminados los humanos luego de consumir carne mal preparada.

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