Enigma científico tras increíble hallazgo: encuentran misteriosa y enorme masa metálica enterrada en la cara oculta de la Luna

Tiene una extensión de 2.500 kilómetros y 12 km de profundidad.

Por Christian Monzón

Un equipo de investigadores de la Universidad de Baylor en Texas encontró una gigantesca y misteriosa masa metálica enterrada en la cara oculta de la Luna, la cual tiene una extensión de 2.500 kilómetros y 12 km de profundidad.

Según publicó la revista Geophysical Research Letters, esta se encuentra debajo de la cuenca Aitken, en el polo sur de nuestro satélite.

El profesor de geofísica planetaria y autor principal del estudio, Peter B. James, explicó lo llamativo del hallazgo: "Imagine que cogemos una pila de metal cinco veces mayor que Isla Grande (la mayor del archipiélago de Hawaii, con una superficie de 10.430 km cuadrados) y la enterramos bajo tierra. Esa es, aproximadamente, la cantidad de masa inesperada que hemos encontrado".

¿Cómo fue hallado?

Debido a que la masa fue encontrada en la cara oculta de la Luna, esta no es visible desde la Tierra, lo cual había permitido que no fuera descubierta hasta ahora.

Sin embargo, los investigadores lograron dar con este hecho tras medir los sutiles cambios de la fuerza gravitatoria de la Luna, utilizando los datos proporcionados por la NASA mediante las naves usadas en su misión GRAIL.

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Ambos fueron fotografiados el 2016 y 2017, teniendo una extensión de 33 mil y 50 mil kilómetros cuadrados.

"Cuando combinamos eso con los datos de la topografía de la Luna del Lunar Reconnaissance Orbiter descubrimos una cantidad de masa inesperadamente grande a cientos de km bajo la cuenca Aitken. Una de las posibles explicaciones para esta masa adicional es que el metal que contenía el asteroide que formó el cráter sigue ahí, incrustado en el manto de la Luna", manifestó el investigador principal.

"Hicimos los cálculos y mostramos también que si el núcleo metálico del asteroide que hizo impacto está lo suficientemente disperso, podría permanecer suspendido en el manto de la Luna hasta el día de hoy, en lugar de hundirse hasta su núcleo", agregó.

Por último, James remató que la mencionada cuenca es "uno de los mejores laboratorios naturales que existen para estudiar eventos de impacto catastrófico, un proceso antiguo que dio forma a todos los planetas rocosos y lunas que podemos ver en la actualidad".

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