“Hemos venido a embargar su boda”: era el día más feliz de su vida y terminó en una pesadilla por una deuda que les fueron a cobrar en pleno matrimonio

La deuda ni siquiera era de los novios.

Por Camilo Henríquez

Una pareja de 43 y 39 años, con dos hijos pequeños, decidió que era el momento de “formalizar” su relación y tras una década juntos planearon su matrimonio al que invitaron a un centenar de amigos en la ciudad de Badajoz.

Mientras se encontraban en la cena, la novia tuvo que ir al baño y cuando ingresó a la habitación que tenía asignada en la finca en que se celebró la boda, vio a dos hombres sentados alrededor de una mesa de la habitación.

Extrañada, les preguntó qué estaban haciendo y los sujetos mostraron sus identificaciones: “Somos de la Agencia Tributaria. Hemos venido a embargar su boda”, fueron las palabras que dejaron helada a la novia.

Los inspectores eligieron el peor momento para cobrar la deuda, claro que esta no era de los novios, sino que de la empresa de banquetería que habían contratado para la boda y desde Hacienda querían revisar el contrato y que los novios les pagaran directamente a ellos, indica el diario Hoy.

El novio también llegó a la habitación a petición de los inspectores, los que repitieron la historia, y se negaron a los pedidos de la pareja que querían arreglar todo en la semana para poder disfrutar de su fiesta.

Los novios dejaron la habitación luego de que el “banquetero” llegara al lugar y cuando volvieron al salón de eventos ya no quedaba comida ni postres y tampoco habían repartido la torta, la que sigue "congelada en las instalaciones de la empresa".

Como si fuera poco, no repartieron el espumante para el brindis, a los novios se les olvidó repartir los regalos que habían comprado para sus invitados y además hacía mucho calor porque no sabían cómo activar el aire acondicionado.

Finalmente llegaron dos policías de la Guardia Civil que llamaron los inspectores porque supuestamente “alguien” se había negado a declarar. Esto desató la ira del novio, que terminó insultándolos, mientras la novia lloraba al ver la reacción de su esposo.

Después de todo el caos, la pareja no pagó el servicio de banquetería y ahora demandaron a la Agencia Tributaria por “una reclamación de responsabilidad patrimonial”, alegando que les estropearon su boda y que les causaron "daños morale".

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