¿Tenemos tiempo aún? Científicos internacionales presentan ocho medidas urgentes para revertir la catastrófica situación de los océanos

El océano se calienta un 40% más rápido que lo previsto en estudios recientes – varios de estos cambios podrían ser "irreversibles".

Por Nathaly Lepe

Ocho acciones simultáneas para detener el rumbo hacia una potencial catástrofe ecológica en el océano mundial, fueron las que acordaron un grupo de científicos congregados por el Programa Internacional para el Estado del Océano (IPSO), y que este jueves presentaron al mundo. 

Los expertos advirtieron en su trabajo que si los cambios no se realizan en los próximos diez años, para detener el daño provocado por un ritmo sin precedentes de calentamiento climático y otras actividades humanas, el resultado podría ser una serie de cambios catastróficos en el funcionamiento del océano mundial, poniendo con ello en peligro ecosistemas vitales y perturbando la civilización humana.

Según el artículo, los investigadores establecieron que “estamos presenciando un incremento en la temperatura, las perturbaciones y la acidificación del océano, un aumento de las invasiones biológicas y la eutrofización y una reducción de los niveles de oxígeno. Algunos de estos fenómenos actúan como un trinquete: una vez que los cambios negativos o dañinos se han producido, puede ser que se instalen de forma permanente y ya no sean reversibles, especialmente a la gran escala que suponen los procesos biológicos oceánicos”.

El equipo multidisciplinario de oceanógrafos y expertos en derecho, políticas y finanzas, analizó y sintetizó las conclusiones de 131 artículos científicos revisados por homólogos sobre cambios oceánicos (120 de los cuales publicados en los últimos cinco años) con el fin de evaluar los cambios que se están produciendo y las consecuencias de no hacer nada al respecto.

Acciones prioritarias

La evaluación resultante, publicada en la revista científica Aquatic Conservation, afirma que la menor productividad de la cadena trófica marina, la menor capacidad de almacenar carbono, la reducción de los niveles de oxígeno y la posible liberación a la atmósfera del calor almacenado figuran entre una multitud de cambios, ya en curso o documentados como posibles, en un océano mundial brutalmente asediado por la actividad humana. 

El artículo de IPSO identifica ocho acciones prioritarias que deben realizarse al unísono para evitar que se produzcan las peores situaciones hipotéticas para el océano, incluyendo cambios potencialmente irreversibles.

Los efectos del colapso climático sobre el océano se definen como ‘omnipresentes y en estado de aceleración’, siendo éstos los principales factores que provocan los cambios en el océano.

La primera medida sigue siendo abordar rigurosamente el calentamiento global y limitar el aumento de la temperatura superficial a 1,5°C de aquí al año 2100. Sin embargo, deberían aplicarse medidas con el fin de prepararse para un incremento de la temperatura de 2-3oC.

En segundo lugar, proponer una moratoria, según el principio de precaución, para la minería de aguas profundas durante la reunión anual de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA). Esta petición se produce en medio de la preocupación creciente de que la actividad minera pueda perturbar los depósitos de carbono de los sedimentos marinos, reduciendo así la capacidad del océano de absorber dióxido de carbono y mitigar con ello los efectos de la emergencia climática en la que nos encontramos. Hasta la fecha se han concedido 29 licencias de exploración, y el área de interés comercial para la actividad minera se estima en más de 4 millones de km2, mayor que la superficie terrestre total de los principales 20 países de la UE.

El documento de IPSO destaca toda una seria de tendencias preocupantes que se desprenden de las últimas investigaciones científicas y que indican que los cambios en el océano se están produciendo a un ritmo mucho mayor y a un nivel mucho más profundo de lo previsto.

Sobre el trabajo, el autor principal, el Profesor Dan Laffoley, miembro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), afirmó que “bajo los actuales efectos climáticos, la vida marina está amenazada de asfixia, inanición, sobrecalentamiento y corrosión ácida. La situación sólo hace que empeorar.  Tenemos que actuar en relación con el cambio climático, pero también es imperativo y urgente que desarrollemos resiliencia. Si el océano se colapsa, toda la vida en la Tierra estará en peligro. El presente artículo establece ocho pasos prácticos, pero ambiciosos, que hay que dar de forma simultánea para contribuir a evitarlo". 

Por su parte, el Profesor y coautor Callum Roberts, de la Universidad de York, manifestó que “tenemos unos diez años para actuar. Es mucho más probable que se produzcan los puntos de inflexión en el proceso de declive del océano si no se toman medidas ahora, y tenemos una oportunidad magnífica de conseguirlo. El Acuerdo de París sobre el clima entra en vigor en 2020 con su plan de aplicación; se ha previsto que las negociaciones del Tratado de la ONU sobre la protección de la diversidad biológica marina fuera de las zonas de jurisdicción nacional se completen a más tardar en 2020; y uno de los objetivos de desarrollo sostenible incluye metas que hay que alcanzar en 2020. Poner en práctica adecuadamente estas oportunidades políticas y realizar de forma mancomunada este esfuerzo mundial tiene que dar fruto”. 

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